Es lo que ha ocurrido tras conocerse que Ruiz Gallardón (PP) quiere plantear al Gobierno de la nación (PSOE) que desarrolle una ley de régimen especial que dotaría a la ciudad de más competencias: más recursos económicos, más capacidad recaudatoria y una mayor independencia respecto al Gobierno regional, presidido por Esperanza Aguirre (también del PP).
La jefa del Ejecutivo regional no ha tardado en dejar las cosas claras y ha advertido de su «preocupación» por la propuesta de su «amigo Gallardón», como siempre lo define. Aguirre asegura que si este tipo de ley se llevara a efecto, antes debería ser consensuada entre las tres administraciones y debatida por todos los partidos en la Asamblea. Opinión compartida por los grupos parlamentarios madrileños. De hecho, Aguirre ya tiene prevista una reunión con PSOE e IU para debatirlo.
En un acto celebrado el sábado por el PP coincidieron presidenta y alcalde, pero no hubo más cambio de impresiones que un lacónico comentario de Aguirre a Gallardón: «Tenemos que hablar».