La mujer que denunció haber sido víctima de un asalto por parte del conocido como el violador del estilete, Félix Vidal Anido, en su domicilio de Lugo ha declarado que fue el que la atacó ese día, sobre las 14,15 horas.

En el juicio celebrado hoy en la Audiencia Provincial de Lugo, la mujer identificó al acusado como autor del asalto, aunque ha precisado que tenía el pelo más largo.

La mujer relató que entró con ella en el portal, y ya en su piso, interpuso una pierna con la puerta y durante "cinco minutos" estuvieron forcejeando, mientras le tapaba la boca y la trataba de amedrentar con un objeto en la sien.

Según ha dicho, ni una palabra salió de la boca del asaltante, ni cuando se puso a "chillar" y a pedir auxilio. En ese momento salía del baño el hijo de la mujer, que ahuyentó al agresor y provocó su huida, según ha recordado la mujer.

La víctima ha manifestado que tiene claro que el hombre intentó acceder a su vivienda. "Trataba de entrar dentro de casa", ha sostenido. Finalmente pidió al tribunal contundencia y dijo a los tres magistrados que "piensen en sus hijas".

Tras ella, el hijo corroboró que se encontraba en la ducha y que vio a su madre enzarzada con el asaltante, al que no reconoció, en el "marco" de entrada a la vivienda.

PENA

En "la calificación jurídica de la Fiscalía es extremadamente severa", según ha dicho el fiscal jefe de Lugo, Juan José Begué, que ha sostenido que "se ha empleado toda la severidad por su conducta naturalísticamente representada".

Así lo ha manifestado en sus conclusiones definitivas para justificar la petición de nueve años de prisión para el conocido como violador del estilete, tras el asalto a una mujer en la ciudad de Lugo, el pasado 9 de abril.

Seis años es lo que requiere por el delito de coacciones y tres por falsedad en documento mercantil, al atribuirle la adulteración del billete del autobús de Lugo a Pol, municipio donde residía con sus padres.

Por su parte, el abogado de la defensa, Marco Candal, ha solicitado la libre absolución por no hallar pruebas de cargo para Félix Anido Vidal, quien se ha vuelto a sentar en el banquillo de los acusados en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Lugo después de haber salido en el mes de diciembre de la cárcel de Villabona, en Asturias, tras la anulación de la conocida como doctrina Parot.

Fue condenado a setenta años por varias violaciones, dos de ellas cometidas en Lugo en el año 87, y penó por estos delitos durante treinta años.

Desaliñado y con barba de varios días el acusado llegó a la Audiencia en un furgón de la Guardia Civil desde la prisión de Bonxe, a donde fue trasladado de nuevo tras la vista, y en la entrada de la sede judicial, en la Plaza de Avilés, se topó con varios pasquines en el suelo donde se podía leer, 'Te vigilamos, no te olvidamos' o 'Queremos caparte'.

Poco después de las 10,30 horas se inició el juicio por la acusación de intentar acceder a la vivienda de una mujer en la calle Eirín de Lugo y de taparle la boca y ponerle un objeto en la sien.

Félix Vidal Anido admitió durante la vista que desde diciembre había bajado a Lugo "cinco o seis veces", para renovar el DNI y para hacer gestiones con la oficina de empleo.

Ese 9 de abril viajó por la mañana, en el bus de línea, para cobrar la prestación por desempleo y, según aseguró, cogió el autobús de vuelta sobre las 13,15 horas.

Sin embargo, no supo responder al fiscal cuando le señaló que el rastreador del móvil lo sitúa en Pol a las 15,22 horas, pese a que el billete picado se correspondía con el servicio de las 13,15 horas.

POLICÍAS

Varios policías prestaron también declaración, incluso un vecino que es Guardia Civil retirado, que ha precisado que Anido Vidal pasó por delante de su domicilio, en la parroquia de San Martín de Ferreiros, sobre las 16,00 horas de ese mismo día.

Tras tres horas, en las conclusiones definitivas el fiscal mantuvo la petición de seis años por coacciones y tres por falsificación en el billete de bus.

"máxima extensión que permite la ley"

Juan José Begué admitió que se ha ido a la "máxima extensión que permite la ley", atendiendo a "la pauta que utilizó durante muchas agresiones, asaltar a las mujeres a la puerta de sus domicilios e introducirse en la casa" donde perpetraba sus agresiones.

El abogado Marco Candal ha solicitado la libre absolución de su patrocinado, al tiempo que exponía que le parecía "desorbitada" la petición de pena por parte de la acusación pública, no había acusación particular. "Aquí se trata de juzgar unos hechos, no la historia de su vida anterior", ha objetado el letrado ante el tribunal.

Una vez que quedó visto para sentencia, en declaraciones a los medios, Candal ha destacado que el fiscal "ha intentado justificar una condena que reconoce muy severa, en que se han forzado bastante los tipos para que pueda entrar dentro del tipo de detención ilegal".

CONTRADICCIONES

"Por parte de la defensa lo que hemos justificado es que existe una importante cantidad de contradicciones en la declaración de los testigos, que pueden dar lugar a que se tenga en cuenta la existencia de una duda más que razonable sobre la autoría de Félix sobre los hechos que se le imputan", ha explicado.

"Por otro lado, los hechos que realmente ocurrieron, según han manifestado la víctima, se encuadrarían dentro de una tentativa de allanamiento de morada y en ningún momento el fiscal ha formulado acusación sobre tales hechos, y por tanto si la audiencia estimara, igual que hace la defensa que se trata de una tentativa de allanamiento de morada entendemos que se debería de librar una sentencia absolutoria porqué no se ha formulado acusación sobre tales hechos", ha comentado.

Interpelado sobre si a su cliente se le ha condenado de "antemano", Candal se ha limitado a decir que "la severidad con la que ha actuado la Justicia en este caso, no es la misma que se habría empleado en un caso en que la persona imputada no fuera de las características de Félix Anido Vidal".

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