El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha asegurado que "el sentimiento de identidad nacional vasca" y el pueblo vasco "como sujeto político son una realidad "incontestable e insoslayable", y ha llamado a tener "altura política y visión de Estado" para lograr un nuevo pacto político que recoja "la libre voluntad de los vascos", que debe pasar por "el diálogo político", la negociación "de buena fe", el acuerdo y "la ratificación de la sociedad ante una pregunta clara"".

Tras abogar por la "soberanía compartida desde la libertad de pacto y para evitar el incumplimiento unilateral de los pactos alcanzados", ha afirmado que "el sentimiento de identidad nacional vasca es una realidad insoslayable".

Durante su intervención en el pleno de política general en el Parlamento vasco, Urkullu ha aludido a Escocia, donde "ha sido posible alanzar un acuerdo para que la voluntad democrática se exprese en relación a una cuestión fundamental para su futuro". "Desde un principio democrático y desde una postura política, ha sido posible y legal", ha destacado, para recordar que también "lo fue en Quebec".

El presidente del Gobierno vasco ha destacado "el sentimiento de identidad nacional vasca, el pueblo vasco como sujeto político", y ha asegurado que "son una realidad incontestable e insoslayable". "La vocación de autogobierno vasco es inveterada y se institucionaliza, política y jurídicamente, a través de sus Derechos Históricos", ha aseverado.

En este sentido, apunta que la Disposición Adicional Única del Estatuto de Gernika "recoge de forma expresa que el Pueblo vasco no renuncia a sus Derechos Históricos". Por ello, cree que "es necesario un nuevo pacto político que recoja la libre voluntad de la sociedad vasca expresada de forma democrática y representada en esta misma Cámara. Éste es el fondo de la cuestión", ha subrayado.

El lehendakari propone que, "en este nuevo tiempo", se utilice "la democracia para adaptar, de manera pactada, la Ley a la voluntad popular", y no apelar a la Ley "para evitar que esa voluntad se manifieste, como está sucediendo en el caso de Catalunya".

En este contexto, cree que no se debe "apelar a la Constitución española como un inamovible corsé de negación, sino facilitar su adecuación".

"Apelo a la altura política y a la visión de Estado. Asumir que los Derechos Históricos vascos, amparados y respetados por la Constitución, y los procedimientos del Concierto Económico, son el núcleo donde mejor se contiene la realidad de auténtica soberanía compartida", ha indicado.

Iñigo Urkullu ha abogado por la "soberanía compartida desde la libertad de pacto y para evitar el incumplimiento unilateral de los pactos alcanzados". "Esto es la bilateralidad efectiva. Éste es el núcleo de nuestro sistema de autogobierno, que lo diferencia radicalmente de las meras descentralizaciones administrativas", ha afirmado.

Según ha indicado, "su actualización permite tener base competencial para, además de exigir el cumplimiento inmediato del pleno desarrollo competencial, proceder a regular ex novo nuestro papel y protagonismo en Europa, la participación en las instituciones europeas, el desarrollo de la dimensión transfronteriza o, por ejemplo, el reconocimiento a la oficialidad de las selecciones deportivas vascas".

Un nuevo pacto político

Tras insistir en que "es necesario un nuevo pacto político, en primer lugar en el seno de la sociedad vasca y, en segundo lugar, con el Estado", ha precisado que "es un procedimiento que conecta con nuestra tradición foral", sobre la que se han construido las dos experiencias estatutarias de Euskadi, "la de 1936 y la del Estatuto de Gernika".

"Nuestro autogobierno contiene una expresa reserva de los Derechos Históricos y una apelación a su posible actualización. Debemos avanzar en desarrollos más trabajados que los vigentes y en la inserción de nuevos ámbitos competenciales no previstos en 1979, desde la necesaria confianza recíproca, la lealtad y el respeto mutuo", ha añadido.

A su juicio, "esto no implica un choque de soberanías ya que responde a la obligada adecuación del concepto de soberanía a la realidad social y política del siglo XXI".

"La divergencia no radica entre autonomismo y soberanismo, sino entre el reconocimiento de Euskadi como Nación frente a la concepción estatalista fagocitadora de toda pretensión de hacer real una verdadera democracia plurinacional; un concepto clave en una visión de futuro es el desarrollo de nuestro autogobierno", ha indicado.

Urkullu ha aseverado que "se trata de reivindicar" que el desarrollo orgánico "como nación, como 'pueblo vasco' en los términos del artículo Primero del Estatuto de Gernika, es un derecho (nuestro) y un deber (del Estado), y ha de suponer la base de un nuevo Concierto Político".

"Todo ello supondría actualizar el autogobierno, avanzar en términos de mayor soberanía, validar el derecho a poder ser consultados sobre nuestra vertebración política, siempre que una mayoría del Parlamento lo demande, respetando los procedimientos establecidos", ha señalado.

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