El proyecto consiste en una tarjeta similar a las de crédito con la que, sin sacarla del bolso o los bolsillos, se podrá acceder a cualquier autobús, Metro o tranvía. Unos sensores detectarán el paso del viajero al entrar en el vehículo o al pasar por los tornos del Metro y descontarán el importe del viaje del fondo de la tarjeta que, incluso, se podrá recargar a través del teléfono móvil.

En estos momentos, técnicos municipales están perfilando el sistema de seguridad de las tarjetas para evitar situaciones como, por ejemplo, que se puedan realizar dos cobros en un solo trayecto. La medida se pondrá en marcha este año y pretenden generalizarla en 2006.

 

Más fácil
 y rápido

Además de hacer más cómodo el acceso al transporte público a los viajeros, la iniciativa servirá, según el concejal de Transportes, Alfonso Novo, para aumentar la velocidad comercial de los vehículos. «En cada parada se ganará tiempo en el acceso de usuarios», comentó. Estudian añadirle más usos, como convertirla en tarjeta de crédito.