Mientras estudiantes y profesores asistían a una sentida ceremonia en memoria de las víctimas presidida por el presidente George W. Bush, la policía dijo que Cho Seung-Hui, de 23 años, actuó en solitario cuando el lunes perpetró el peor tiroteo en la historia moderna de Estados Unidos.

'Aquellos que perdieron la vida, no hicieron nada para merecer ese destino. Estaban simplemente en el lugar equivocado, en el momento equivocado', dijo Bush ante una sombría audiencia que abarrotaba la cancha de baloncesto de la universidad con capacidad para 10.000 personas.

Amigos y familiares de las víctimas sollozaban abrazados mientras algunos oradores subían al podio para consolarles. Muchos de los asistentes vestían de granate y naranja, los colores de la universidad.

El tiroteo, que se produjo en un campus rural en el suroeste de Virginia, reabrió el polémico debate sobre el control de armas en Estados Unidos.

El suceso también provocó críticas desde el extranjero contra la 'cultura de las armas' protegida por las leyes de control armamentístico más permisivas del mundo occidental. El Italia, el diario izquierdista Il Manifesto señaló que el tiroteo fue 'tan estadounidense como la tarta de manzana'.

Pese a que aún se desconocen las motivaciones de Cho, se comenzó a elaborar un escalofriante perfil del agresor a medida que se conocían detalles de la matanza.

PUERTAS CERRADAS CON CADENAS

Cho, quien emigró a Estados Unidos hace 15 años y se crió en la zona suburbana de Washington D.C., se suicidó tras disparar en cuatro clases, donde aparentemente cerró las puertas con cadenas para impedir que las víctimas escaparan y luego les disparó una a una.

Doce estudiantes permanecen hospitalizados en situación estable.

El estudiante usó dos revólveres y sólo se detuvo para recargarlos. La policía confirmó el martes que Cho compró legalmente el armas en una tienda de Virginia.

La policía no ha llegado a responsabilizar a Cho por la muerte de otras dos personas, dos horas antes, en una de las residencias universitarias del campus, pero indicó que las pruebas indicaban que se utilizó las mismas armas en ambos incidentes.

Cho dejó una nota arremetiendo contra los 'niños ricos', 'libertinos' y 'charlatanes tramposos' del campus, según dijo el periódico Chicago Tribune citando fuentes de la investigación.

Vecinos, compañeros y profesores describieron a Cho como una persona callada y retraída, pero un ex compañero de clase dijo que no le sorprendió cuando se enteró de la identidad del autor del tiroteo.

'Volviendo la vista atrás, encajaba con el estereotipo exacto de alguien a quien verías como un posible 'agresor en un colegio': una persona solitaria, obsesionada con la violencia, y con graves problemas personales', escribió Ian MacFarlane, quien actualmente trabaja para AOL, en su 'blog'.

/Por Andrea Hopkins y Patricia Zengerle/.*.