Aunque las directivas de la Unión Europea piden una fuerte reducción del consumo de combustible de origen fósil para limitar las emisiones de CO2, en Zaragoza el uso de carburantes ecológicos es prácticamente nulo, y las instituciones no predican con el ejemplo.

Sólo el 10% de los autobuses urbanos funcionan con biodiésel: 15 vehículos de la línea 24, y 17 de la línea 30. Además, hay seis autobuses ecológicos para personas con movilidad reducida. De momento, sólo utilizan el 30% de biodiésel mezclado con el 70% de gasóleo. El plan prevé que en 2011 toda la flota funcione con combustible ecológico al 100%.

En cuanto a los vehículos oficiales del Ayuntamiento -626 en total-, por ahora no existe ningún plan, aunque sí la voluntad de conseguir, en un plazo aproximado de diez años, que todos funcionen con biocarburantes. Se prevé una renovación de de la flota y un convenio para asegurar la posibilidad de repostar biocombustible.

La escasez de gasolineras con biocombustible frena su utilización. Sólo un par de estaciones venden este tipo de carburante en Aragón. Los vehículos de Tuzsa disponen de un depósito propio en sus cocheras.

En el Gobierno de Aragón se cuenta con un vehículo que funciona con bioetanol y que se utiliza en el Centro de La Alfranca de forma experimental. Desde la DGA se aduce que la dificultad de repostar impide impulsar esta forma de ayudar al medio ambiente.

En otras ciudades, como Valencia, ya disponen de un 35% de autobuses urbanos ecológicos y en Andalucía se están preparando varios planes para conseguir que todos los vehículos oficiales y los autobuses de línea regular funcionen con biocombustible.

Menos emisiones de dióxido

El biocombustible se fabrica con aceites vegetales de primera utilización, lo que reduce la emisión de gases contaminantes, desgasta menos el motor y mejora la combustión. Para el bioetanol, la materia prima son cereales, aunque también puede utilizarse, por ejemplo, cáscara de naranja, y para el biodiésel se usan oleaginosas como el girasol.

Los buses urbanos de Zaragoza llevan el 30% de biodiésel y el 70% de gasoil. Así, en un consumo de un millón de litros al mes (700.000 de gasoil y 300.000 de biodiésel), por ejemplo, se elimina la emisión de 780.000 kilogramos de dióxido de carbono a la atmósfera, según lo expertos.