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La osa parda encontrada muerta en el zoo de Matapozuelos. (Pablo Elías).

Miren las fotos y después lean. Dos imágenes dicen más que las 555 palabras de este artículo. Pertenecen al interior del zoo de Matapozuelos, que cerrará en las próximas semanas.

Los animales han fallecido en los últimos meses, algunos, como la osa parda, el viernes pasado en extrañas circunstancias que la empresa propietaria, Parques Reunidos, no ha querido aclarar.

El caso es que todos debían haber desaparecido de donde se encuentran, en un descampado y tapados de cualquier manera con chapas metálicas, ya que según informaron ayer desde la Junta, la normativa exige que cuando hay un fallecimiento se llame de inmediato a una empresa de recogida de cadáveres que se encargue de incinerarlos para evitar infecciones.

Esto no sucede casi nunca en Valwo, por lo que ha podido saber 20 minutos, y en el lugar en el que hoy se hallan estos cadáveres antes hubo jirafas, elefantes…

Una imagen bochornosa

En el descampado, en el que ya se aprecia mal olor producto de la descomposición, se pueden ver huesos, la cabeza de un bisonte (lleva más de un mes), un animal de la familia de los cérvidos, que podría ser un gamo, y la osa parda, junto a otro cadáver.

Precisamente, otros seis osos pardos (de los siete que había registrados en Valwo) fueron trasladados el viernes a Cabárceno (Cantabria) tras pedir permiso a la Junta.

Aunque el resto de animales parecen haber muerto por causa natural, se desconoce por qué falleció la osa, ya que Valwo se negó a hacer cualquier comentario y tampoco se lo ha comunicado al Cites, un organismo que controla los animales en peligro de extinción, como es el caso.

El 23 de febrero, y después del anuncio de cierre del zoo, fuentes cercanas a los trabajadores indicaron que temían que se sacrificaran a los animales menos valiosos al ser su traslado más caro que su valor en el mercado.

Desde el Proyecto Gran Simio, una organización que protege a los animales, denunciaron ayer que el problema es que no hay una ley que les defienda. "A los perros sí, al resto no", indicó su director Pedro Pozas.

Cinco empleados ya despedidos

El pasado jueves cinco trabajadores recibieron la carta de despido, justo el día que la dirección general de trabajo aprobó el expediente de extinción de empleo. Se trata de los trabajadores del restaurante, la taquillera y una administrativa. Aún faltan 10 empleados, entre ellos los cuidadores, que serán despedidos cuando se lleven a los animales.