En el macroproceso por los atentados de Madrid ayer llegó el turno de las víctimas directas o indirectas de los ataques. Aunque declararon seis, el testimonio de Antonio Miguel Utrera, que tenía 18 años el día de la tragedia, fue el más conmovedor.

El joven, que sufre graves secuelas, relató de forma gráfica su vivencia –«era como un baile de sonámbulos»– y reclamó responsabilidades políticas al anterior Gobierno por los atentados.

Otro familiar, Eulogio Paz, padre de Daniel Paz Manjón y marido de Pilar Manjón, aseguró que «ya sabía que por la foto de las Azores nos iban a meter un pepinazo».
También prestó declaración ayer ante el juez Bermúdez el líder de Al Qaeda en España, Imad Eddin Barakat Yarkas. Más conocido como Abu Dahdah y que cumple condena de 12 años de cárcel en la actualidad, aseguró que los atentados del 11-M –que conocía por los medios de comunicación– eran algo inadmisible, aunque puntualizó que no le extrañó que se produjeran «por la guerra de Irak», que comenzó en 2003.

Conocía a Zougam

Respecto a su vinculación con los acusados y supuestos responsables de los atentados, confirmó que conocía a Jamal Zougam de venderle mercancía para su tienda y a El Tunecino, de la mezquita de la M-30 de Madrid.

Sin embargo, negó haber participado en las reuniones en las que supuestamente alguno acusados se entrenaban para la yihad.

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