Ya no hará falta desplazarse hasta alguna playa mediterránea desierta para poder observar la fauna marina. En 2010, y provistos de un simple tubo de buceo, cualquier persona que visite el Zoo Marino de Barcelona podrá observar los peces y animales acuáticos en su nuevo hábitat recuperado.

Las instalaciones, cuyo proyecto ejecutivo se encargó precisamente ayer, contarán con una dársena de 50 m de largo a la que se accederá desde la plataforma de 7,5 hectáreas construida al lado del Parc del Fòrum.

De esta forma, delfines, pingüinos, leones marinos, focas y nutrias de mar, cambiarán de ubicación y abandonarán el actual Zoo del Parc de la Ciutadella, cosa que permitirá incluso aumentar el número de ejemplares.

Primera fase de las obras

Hasta el 2010 se cumplirá la primera fase de obras que costará 80 millones de euros y que incluirá también la construcción de una clínica veterinaria, oficinas y una zona de almacén y logística.

Asimismo, se crearán cuatro piscinas para los delfines: una para las actuaciones, otra para las madres y sus crías, otra que las enlazará y una cuarta para estudios y controles médicos.

Calor con placas solares

El Zoo estrenó ayer 20 placas solares que, ubicadas en el tejado del Terrario y del pabellón de primates, se encargarán de calentar las instalaciones y de climatizar el agua ahorrando energía.

Reubicación en la Ciutadella

Focas, delfines y pingüinos se trasladarán al nuevo Zoo Marítimo, con lo que el actual parque zoológico ganará espacio en la zona central, cosa que obligará a una reubicación de especies. Aunque el Zoo del Parc de la Ciutadella perderá terreno, la suma del terrestre y del marino superará las 12,5 hectáreas actuales. El presidente del Zoo, Jordi Portabella, defendió ayer la no privatización de las instalaciones y dijo que «el zoo cumple una función pública» y que tiene 1 millón de visitantes al año.