Pero ha sabido sobreponerse con su afición: la escalada. Su última hazaña ha sido coronar una cima en los Alpes italianos.

¿Cómo ha ido la expedición?

Hemos coronado dos cumbres: la de Gran Paradiso (4.061 metros) y la Punta Gnifetti, la más alta accesible con esquí de montaña, de 4.559 metros, en Italia.

¿Cómo lo hacen?

Vamos en grupos de tres con unas barras: el guía, que sí que ve, delante, el ciego total en medio, y los deficientes visuales, como yo, detrás.

¿Qué es más fácil: llegar a la cima o regresar a la base?

El descenso fue bastante duro por las condiciones meteorológicas. Hubo niebla, y la mayoría de días hizo bastante sol para la nieve, por lo que se sufrí quemaduras.

¿Cuál es su próximo reto?

Mañana –por hoy– me voy a Marruecos, pero esta vez a ayudar a personas sordas y a discapacitados físicos en una nueva escalada.

¿Qué siente cada vez que alcanza la cima?

La mayor satisfacción es participar en el proyecto y poder ayudar a personas que no ven nada.

¿Tiene ayudas de algún tipo para las expediciones?

Desgraciadamente, no. Otras comunidades, como Madrid o Murcia, sí que nos apoyan, pero yo tengo que buscarme la financiación e irme en mis vacaciones.

BIO

Este valenciano de 45 años ha subido al Mont Blanc (el más alto de Europa) y colecciona medallas.