Bilbao
El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, durante su visita, ayer, a las obras del teatro. (Begoña Hernández)

En menos de dos años, el teatro Campos Elíseos de Bilbao, conocido como la bombonera de Bertendona, volverá a abrir sus puertas. El Ayuntamiento está rehabilitando el edificio, construido en 1902 por el arquitecto Alfredo Acabal y decorado por el francés Jean Baptiste Darroquy, y en desuso desde finales de los 80. Lo hace junto a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que se hará cargo de su gestión.

Una vez reformado, el escenario bilbaíno ofrecerá una programación estable de teatro, música y danza contemporáneas durante al menos 170 días al año, con espectáculos de pequeño o medio formato, con la intención de captar, sobre todo, la atención del público infantil y juvenil de Vizcaya. El teatro tratará de recuperar, así, la vanguardia en las artes escénicas que ostentara a principios del siglo XX.

El proyecto prevé dotar al edificio de las últimas novedades tecnológicas, con un patio de butacas móviles con capacidad para 742 espectadores, con 12 plazas destinadas a personas de movilidad reducida. Asimismo, a la fachada, que se mantendrá íntegra, se le añadirá una nueva sala polivalente de 400 metros cuadrados, recubierta de vidrio.

Referencia cultural en el siglo XX

Cuando, en 1902, el teatro Campos Elíseos comenzó su andadura, pronto se convirtió en la referencia cultural de la capital vizcaína. En plena competencia con el Arriaga, tuvo su época de esplendor en los años 20, con importantes actuaciones como las de María Guerrero, Rosario Pino o Francisco Morano, auténticas estrellas del momento. En los años 70, Paco Martínez Soria llegó a decir de él que tenía la mejor acústica del mundo, porque no le obligaba a forzar la voz para hablar.