Confían en que la construcción de las nuevas carreteras no obligue a derruir ninguna de sus viviendas, al contrario de lo que, al parecer, recoge el borrador inicial. Y, de tener que tirar alguna casa, esperan que el Ayuntamiento y la Diputación, la responsable de la nueva infraestructura, traslade a los afectados a las viviendas que se levantarán junto al barrio.

Aunque no lo podrán saber hasta que se redacte el proyecto definitivo. Miembros de la asociación de vecinos de barrio se reunieron ayer con el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, el diputado de Obras Públicas, Eusebio Melero, y la concejala de Urbanismo, Julia Madrazo, a los que trasladaron sus preocupaciones. «Hemos visto que hay buena disposición, que quieren ayudarnos», explicó el portavoz de los vecinos, José Sáenz de Tejada.

La asociación se volverá a reunir en junio con el alcalde, aunque, para esa fecha, es probable que todavía no esté constituido el nuevo ayuntamiento tras las elecciones municipales y forales del 27 de mayo.