Un joven subsahariano con los pómulos brillantes se sienta ante ella. Esther saca su libreta y se pone a pulir aquel rostro. El inmigrante sin papeles será uno de los 12 personajes que poblarán después su segundo libro: Bilbao, ciudad abierta (Ed. Hiru). Es la segunda obra de esta bilbaína, ya en librerías.

¿De qué va el libro?

Son 12 relatos con 12 protagonistas. Está la madre del drogadicto, el limpiabotas de La Granja o el inmigrante sin papeles. Todo con un telón de fondo que es Bilbao, la ciudad donde nací y fuente de mi inspiración.

¿Es la ciudad novelesca?

Mucho. Estamos acostumbrados a escenarios en París o Barcelona. Yo reivindico el Bilbao de novela. Camino por la ciudad con mi libreta y sus personajes me asaltan. Veo un vagabundo, tiro de la madeja y al final termina en Bilbao, ciudad abierta. Será un hombre de familia, que empieza a decaer y jamás vuelve de la calle.

Cuénteme cómo se descubre el Bilbao literario.

Pateándolo. Me he recorrido a pie cada barrio.

¿Es de esos andantes que hablan hasta con las piedras?

No, observo... soy buena observadora. Y algo tímida.

Por eso le costó publicar...

Sí. Escribo desde que tengo memoria, pero siempre rompía mis historias. Nunca pensé que fueran suficientemente buenas.

Y, ¿ahora sí?

Me hago mayor y si no es ahora, nunca (ríe). Es broma. No sé... llegó el momento.

Es profesora de instituto. ¿Qué dicen sus alumnos ?

No hay forma de pegarles mi pasión. Les gusta una profesora escritora, pero para que les cuente cómo es el mundillo. Nada de leer. Ja.

BIO

Nació en Bilbao en 1955 y es profesora de Lengua y Literatura en el Instituto Ategorri Tartanga de Erandio.