El Ayuntamiento de Córdoba ha puesto en marcha un peculiar sistema de medición de la contaminación, basado en miles de abejas que recorrerán distintas zonas de la capital para medir los niveles de humo tóxico.

Los insectos actuarán como recolectores de muestras involuntarios, ya que según el néctar que elaboren en cada zona se pueden extraer conclusiones acerca de la contaminación del aire, el agua y las plantas, no obstante, los resultados obtenidos no se harán públicos.

Una propuesta innovadora y barata

Esta inusual propuesta se fundamenta en que las abejas son especialmente sensibles a los gases y a la contaminación, por lo que pueden ser aliados clave a la hora de medir los niveles de polución de determinadas zonas.

De esta forma, cada semana se tomarán millones de muestras con un coste económico sorprendentemente barato, aunque algunos vecinos no estén muy de acuerdo.