Francisco Javier García-Castro dormía frente a la estación de El Pozo y su hija de 16 años empezó a gritar "mi madre, mi madre".

Exaltado, se levantó de la cama, se vistió de prisa y acudió a la estación, donde vio un "montón de cadáveres, heridos, amputados". "Sólo quería ver a mi mujer, salté al otro lado de la vía y sólo quería ayudar (...), limpié la cara a un chico con espuma del estintor con la angustia de ver a mi hija", recuerda el testigo.

Al rato, lo único que vio García-Castro era un coche de policía. "Los heridos me miraban como diciendo cuándo van a venir a por nosotros", afirma.

La estructura del tren salvó la vida de la mujer de García-Castro: "La vi de lejos que había saltado al otro lado de la estación y grtié a mi hija que que allí estaba su madre".

A partir de ese momento, el testigo sólo quería ayudar. "Sólo cuando llegaron los bomberos se puso orden (...), vi a mi mujer herida, y me centré en ella", afirma.  

Lo siguiente fue la rabia: "¿Quién pudo hacer esto a trabajadores, a obreros de El Pozo, que sólo aportan a la sociedad?", se pregunta García-Castro.

Sigue el juicio del 11-M en el especial de 20minutos.es