"Necesitamos 20 minutos de descanso". Así se ha manifestado el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, en uno de los momentos más duros y emocionantes desde que comenzara el juicio del 11-M el pasado 15 de febrero: el testimonio de las víctimas. 

  • "A mi hermana le falta parte del cráneo y desde el 11-M está en estado vegetativo"

A. V. es hermano de L., víctima a la que le cogió el atentado en Atocha. Desde entonces, "ella está en estado vegetativo, no tiene capacidad de movimiento, de voluntad, de comunicación, de expresarse, no puede hacer ningún tipo de actividad (...), le falta parte del cráneo, y lo que antes eran rasguños ahora es un cuerpo rígido", ha asegurado el testigo.

Su rostro refleja dolor.

A pesar del estado vegetativo, ella sufre, vomita...: "Su rostro refleja dolor", asegura el testigo.

L. tiene 29 años y como máximo puede obtener un estado de "mínima consciencia, peor que en el que está ahora", asegura su hermano, quien describe que es menester cuidarla hasta en las cosas más básicas.

Desde entonces, la madre ha tenido que dejar de trabajar y la vida está totalmente condicionada: "Hemos recibido ayudas de la Administración, pero no de forma automática (...), todo ha sido mediante demandas", asegura el hermano de la víctima. 

El 11 de marzo de 2007, tanto en su web como en un suplemento central, El Mundo mostraba fotos de la hermana y de la familia "haciendo valoraciones que no vamos a permitir porque no las autorizamos".

  • "¿Quién pudo hacer esto a trabajadores que sólo aportan a la sociedad?"

Francisco Javier García-Castro dormía frente a la estación de El Pozo y su hija de 16 años empezó a gritar "mi madre, mi madre".

Los heridos me miraban como diciendo cuándo van a venir a por nosotros

Exaltado, se levantó de la cama, se vistió de prisa y acudió a la estación, donde vio un "montón de cadáveres, heridos, amputados". "Sólo quería ver a mi mujer, salté al otro lado de la vía y sólo quería ayudar (...), limpié la cara a un chico con espuma del extintor con la angustia de ver a mi hija", recuerda el testigo.

Al rato, lo único que vio García-Castro era un coche de policía. "Los heridos me miraban como diciendo cuándo van a venir a por nosotros", afirma.

La estructura del tren salvó la vida de la mujer de García-Castro: "La vi de lejos que había saltado al otro lado de la estación y grité a mi hija que que allí estaba su madre".

A partir de ese momento, el testigo sólo quería ayudar. "Sólo cuando llegaron los bomberos se puso orden (...), vi a mi mujer herida, y me centré en ella", afirma.

Lo siguiente fue la rabia: "¿Quién pudo hacer esto a trabajadores, a obreros de El Pozo, que sólo aportan a la sociedad?", se pregunta García-Castro.

  • "Reclamo la máxima pena para los culpables y responsabilidades políticas para el anterior ejecutivo"

 Antonio Miguel Utrera viajaba en el tren que explotó en la calle Téllez. "Era un día normal, hasta que abrí los ojos en la otra punta del vagón (...), era un baile de sonámbulos, nadie se miraba", describe el testigo, que se sentía muy cansado y "sólo quería dormir".

Mi relación con la humanidad choca

 Utrera llamó a su madre y le dijo que estaba muy cansado, y le preguntó a una señora con la cara ensangrentada que cuánto tardaban los servicios de emergencia: "No me contestó (...), perdí la consciencia en la tienda de campaña entre 5 y 15 minutos", asegura.

A partir de ese momento, tuvo dos coágulos de sangre en el cerebro que le produjeron tres infartos cerebrales que le dejaron sin movimiento la parte izquierda.

Además quedó sordo del oído izquierdo, y sufre de estrabismo en un ojo que le produce ver doble. "Aún tomo pastillas contra la depresión, necesito tratamiento psiquiátrico y aún hay situaciones en las que mi relación con la humanidad choca (...), me he convertido un poco misántropo", asegura.

"Reclamo la máxima pena para los culpables y responsabilidades políticas para el anterior ejecutivo", ha pedido el testigo.

  • "Sabía que por la foto de las Azores que nos iba a meter un pepinazo"

Eulogio Paz era padre de Daniel Paz Manjón y marido de Pilar Manjón, presidenta de la Asociación Víctimas del 11-M Afectados por el Terrorismo. "Hablé con Pilar por teléfono y me dijo que se quería morir (...), llamé a Daniel, pero no me cogía el teléfono", asegura Eulogio.

Llamé a Daniel, pero no me cogía el teléfono

En ese momento de angustia, Eulogio empezó su particular vía crucis por los hospitales y, cuando no halló ninguna información, pensó que podía estar muerto: "Nos dijeron que fuésemos al Ifema", recuerda.

Por la noche, les llamó la policía científica, y les dijo que creían que el cuerpo estaba identificado. Cinco días más tarde pudieron recoger el cadáver, lo velaron y lo incineraron.

"Reclamo cadena perpetua para los que el tribunal considere que son los asesinos de mi hijo y responsabilidades políticas para quienes gobernaban entonces", pide Eulogio, quien añade: "Sabía que por la foto de las Azores nos iba a meter un pepinazo".

  • "Exijo cadena perpetua para quién hizo esto, responsabilidades para los gobernantes del momento"

Me enteré de las muertes el 12 por la mañana

Jorge Rodríguez y de José Rodríguez fallecieron en el tren de Santa Eugenia. La madre de Jorge y ex de José, Isabel Casanova, corrió ese 11-M a casa de su madre en busca de apoyo, ya que "algo no iba bien": "Me enteré de las muertes el 12 por la mañana", afirma.

"Exijo cadena perpetua para quién hizo esto, responsabilidades para los gobernantes del momento y respeto a las víctimas", exclama emocionada Isabel.

  • "Pido sólo que se haga justicia"

Jesús Ramírez viajaba en el tren de El Pozo cuando se produjo la explosión.

"Pido sólo que se haga justicia", ha afirmado Ramírez.

Sigue el juicio del 11-M en el especial de 20minutos.es