'Salto de obstáculos en el hipódromo de la Castellana'. Madrid, ca. 1925
'Salto de obstáculos en el hipódromo de la Castellana'. Foto de Diego González Rogel realizada en Madrid en torno al año 1925 © Diego González Ragel / Archivo Ragel

El fotógrafo Diego González Ragel (1893-1951) nació en una privilegiada Jerez de la Frontera, centro de una gran industria vitivinícola, adonde además llegaban con facilidad los avances técnicos. El padre de Ragel —Diego González Lozano— era uno de los grandes fotógrafos de la sociedad jerezana: importantes familias bodegueras con orígenes británicos y franceses, emparentadas con la aristocracia terrateniente. Dueño de un próspero estudio fotográfico, se podía permitir adoptar novedades técnicas y formar fotógrafos, entre ellos sus hijos y figuras como Manuel Pereiras y José Luis Demaría López Campúa.

Ragel abrazó con naturalidad la fotografía, al principio demasiado pendiente de la estética, en encorsetadas composiciones cercanas a la pintura y al folclore, pero pronto expandió su visión y se convirtió en un cronista de la España de la primera mitad del siglo XX. Su obra, poco publicada en comparación con la de otros fotógrafos españoles de la época, vuelve a la luz en un libro recopilatorio de 63 imágenes en blanco y negro realizadas por el fotoperiodista entre 1913 y 1945.

Ragel —editado por La Fábrica en la serie PHotoBolsilloreivindica la trayectoria del autor de la escena costumbrista al retrato y al reportaje fotográfico y descubre sorprendentes aspectos de su vida en un prólogo de la investigadora, profesora y comisaria María Santoyo.

El Oro de Moscú, una salvación

A los 18 se instaló en Madrid y trabajó en el estudio del ilustre retratista Kaulak. Emigró a Buenos Aires y ejerció como reportero, regresó a Madrid y siguió trabajando para publicaciones. Especializado en el reportaje deportivo trabajó para Blanco y Negro, Mundo Gráfico, El Heraldo Deportivo, Stadium... Las imágenes profesionales tienen un carácter poético que las acercan a la foto artística.

Rehabilitado oficilmente, en 1941 fue nombrado fotógrafo oficial del Banco de EspañaLa Guerra Civil dio un extraño giro a su trayectoria profesional. Se integró en la Unión de Informadores Gráficos de Prensa —creada en 1934, durante el gobierno de la Segunda República— y trabajó al servicio del general Republicano José Riquelme, que lo involucró en una labor de espionaje.

Ragel fotografió y ocultó los documentos que certificaban el envío de fondos del Banco de España al extranjero, el conocido como Oro de Moscú. Tras la victoria franquista, se deshizo con habilidad de parte del material y consiguió mandarlo a Argentina en 1937. Otra parte la empleó para satisfacer a los sublevados y poder ser indultado tras facilitar la recuperación de parte de estos fondos.

La jugada le salió bien, fue rehabilitado oficilmente y en 1941 fue nombrado fotógrafo oficial del Banco de España. El fotoperiodista pasó la recta final de su vida —hasta su muerte en 1951, a causa de una leucemia— en un mundo de despachos, cajas fuertes y posados oficiales.