Llevan un año pidiendo que les silencien el traqueteo de una rejilla
La rejilla y una pancarta que pide una solución al ruido. (Paco Llopis).
Una vez más el ruido trae de cabeza a varias comunidades de vecinos. Sin embargo, en esta ocasión, el foco no tiene nada que ver con el ocio ni tampoco con los músicos callejeros.

Esta vez el origen del ruido son unas rejillas metálicas situadas a la altura del número 88 de la calle San Vicente, en el carril bus, para tapar el respiradero de un aparcamiento público.

Cada vez que pasa un autobús por encima «se produce un golpeteo que de tanto que se repite se hace insoportable. Calculamos que por ese punto pasan 400 buses al día», comenta Emilio Leal, uno de los afectados.

Su vía crucis comenzó allá por enero del año 2006. Desde entonces, Emilio ha remitido hasta cuatro reclamaciones al Ayuntamiento (una al mes) para que tomara alguna medida, sin obtener respuesta.

Pero a la quinta fue la vencida. Tras solicitar una entrevista con el concejal de Circulación, Alfonso Novo, la empresa que gestiona el aparcamiento le remitió en julio una carta en la que detallaba distintos trabajos de mejora realizados para tratar de atajar el problema.

Acción sin solución

«Es verdad que han actuado varias veces porque los hemos visto, pero a día de hoy los ruidos persisten. A lo mejor hace falta tecnología de la NASA», comenta Emilio en tono irónico.

Además, algunas de las soluciones adoptadas hasta el momento han empeorado la situación.

«Pusieron unas abrazaderas de metal sujetando la rejilla, pero parece que con el paso de los autobuses se han ido soltando y ahora, al golpeteo de la rejilla con el asfalto, se une el campanilleo de las abrazaderas», sentencia Emilio.

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Trabajos de cerrajería

Según el escrito que remitió la empresa Acciona Aparcamientos S. L. a Emilio Leal, los trabajos acometidos para tratar de eliminar los ruidos han consistido en la sustitución de dos rejillas que tenían unas piezas algo sueltas, y en la aplicación de bandas de neopreno de seis milímetros entre las rejillas y el marco y las vigas para acolcharlas. Además, han ejecutado diversas obras de albañilería. Pese a todo, Emilio asegura que estas soluciones son efectivas sólo durante un par de semanas y que después vuelven los ruidos.