El mejor cortador es malagueño
Alberto Corbacho, en plena faena, en su restaurante La Casa del Jamón, ubicado en Marbella (Archivo).
Sobre todo, tener mucha paciencia. Después, un buen cuchillo y ponerle mucho cariño. Al menos, la combinación de estos ingredientes le ha valido a Alberto Corbacho para ganarse el título de campeón nacional cortando jamones en el certamen que ayer se celebró en la Casa de Campo de Madrid, organizado por el Club de Gourmets.

Corbacho, de 31 años, ha vivido desde pequeño rodeado de cortadores de jamón, pues su familia es propietaria de la Casa del Jamón (en Marbella y Ronda). Se impuso a otros cinco finalistas procedentes de Barcelona, Albacete, Extremadura y Jerez de la Frontera después de que un jurado los seleccionara previamente entre 75 candidatos vistos en vídeo.

El ganador de esta edición, que hace dos años recayó en su hermano, se trajo ayer a casa el título y los 3.000 euros con que está dotado el premio. Regresó a la Costa del Sol con el orgullo de no dejar morir un oficio que desaparece a golpe de máquina. «Fuera de Andalucía se corta casi todo a máquina, y se nota en el paladar. Como también se nota en el cuchillo cuando es ibérico o blanco», asegura Alberto.