Russian Red
La cantautora de indie, folk y pop española Russian Red durante su actuación en el DCODE. EFE

Higiénico, ordenado, pacífico... El festival DCode, a diferencia de otras citas musicales de mayor duración, no ofrece contenedores en los que la basura rebasa su límite de capacidad, ni largas colas sedientas frente a las barras. Tampoco inodoros atascados, ropa polvorienta,  idilios repentinos —no hay tiempo para intimar— u ojeras que delatan noches encadenadas de fiesta. Sus asistentes, en cambio, lucen limpieza y lozanía. A sus pies, una alfombra de hierba tentadora que a alguno le lleva a tomar asiento y seguir los conciertos desde cierta distancia, con calma.

Beck ofreció un peculiar tiovivo que navegó por el rap o el folk intimista La tercera edición del encuentro madrileño contó con Russian Red, que desgranó éxitos, primero, con un sonido pálido; después, con seguridad. Y, todavía, ante un aforo discreto.

El primer concierto que logró congregar a un público numeroso fue el de Jake Bugg, un chaval de 20 años y voz adolescente a quien han llegado a comparar con Bob Dylan, Donovan o Johnny Cash, y cuyo debut, en 2012, coronó las listas de éxitos de su país. Pese a proceder de Reino Unido, los ritmos que han encumbrando al británico hablan de folk emotivo y de rock clásico americano. Los temas más energéticos de su repertorio dominaron una actuación jugosa en la que fueron especialmente aplaudidas Two fingers y Lightning Bolt.

Sin embargo, el peso del cartel recaía sobre Beck. El hombre que a finales de los 90 fue considerado uno de los adalides de la modernidad gracias a títulos como Midnite Vultures tiene hoy 44 años y, como demostró mientras lucía sombrero bajo unas luces intergalácticas, el mismo ánimo de sorprender. Su directo constituyó un frenético tiovivo en el que el estadounidense repasó una trayectoria que coquetea con el funk, el rap, la electrónica, el pop intimista —en sus últimas composiciones— y hasta el misticismo. Fascinó a algunos, mareó a otros y empleó una extensa parte de su show –tal vez, demasiada- a presentar a sus compañeros de banda.

Entre las propuestas española, Vetusta Morla interpretó con eficacia un popurrí de sus tres trabajos discográficos después de que los votos que emitieron los asistentes a través de una aplicación de Spotify indicara que el directo de los madrileños era el más esperado de la jornada.

Hacia la última mitad de la edición, La Roux llenaron de pop y electrónica el Complejo Deportivo Cantarranas, donde se celebra. Aunque, como señalaron algunos acólitos, les costó que la gente se moviera hasta la cuarta canción. El tema que operó el milagro fue In for the kill.