La investigación del tratamiento fue suspendida poco después, sin motivo aparente, por el Centro Príncipe Felipe de Valencia, que depende de Sanidad.

¿Qué analizó del mono?

Hicimos estudios previos a dos monos con una técnica que se emplea también en personas. Después de la operación, elaboré un primer estudio en el que no había ninguna respuesta al estímulo en la cabeza, pero en el segundo sí hubo una respuesta motora en la pata izquierda. Era muy pequeña, pero estable.

¿Cabe hablar de éxito?

El hecho de que se estimule en la cabeza y llegue a una pata ya es un gran avance, porque eso significa que le pasa a través de la lesión. Era interesante, al menos para seguir la evolución, pero el problema es que no hubo posibilidad alguna.

Quienes examinaron al mono días después, justo antes de sacrificarlo, dicen que no había nada de eso.

Habría que ver cómo lo hicieron. Se hizo con estímulo eléctrico, que es más focal y hay que saber dónde está el área motora, que en monos es muy difícil. Yo lo hice con estímulo magnético, que es menos dañino para el animal.

El Centro Príncipe Felipe calificó esta investigación de irrelevante...

Me parece sorprendente, porque había unos resultados. A lo mejor luego no llegaban a nada, pero es absurdo que no le dejaran tiempo. En ratas ya había dado resultado y el siguiente paso era en monos.

¿Debería Almudena Ramón intentarlo fuera de Valencia?

Lo más razonable es que siguiera donde estaba, pero allí ya no quedan ni los animales. El problema es que montar una infraestructura de esa dimensión para investigar con monos no es tarea fácil.

Bio

Nació en Valencia hace 53 años. Trabaja en el hospital Doctor Peset desde 1991, donde es el máximo responsable del servicio de Neurofisiología.