Premios Max
El autor teatra Fernando Arrabal recibió de manos de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, el Premio de Honor de la X edición de los premios Max. (Chema Moya / EFE). Chema Moya / EFE

Las obras La cabra o qui es Sylvia, de Josep María Pou y el drama Divinas palabras, con cuatro y tres estatuillas, respectivamente, han sido los grandes triunfadores de la X edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, celebrada la noche del lunes en Bilbao.

La cabra o qui es Sylvia, una propuesta integral de Josep María Pou (la dirige, la protagoniza y la produce) y por la que ha obtenido el Premio Nacional de Teatro consiguió los premios al Mejor Espectáculo Teatral, al Mejor Director de Escena y a la Mejor Adaptación Teatral, además de Mejor Empresario.

Esto es mucho más de lo que yo podía esperar cuando comencé esta aventura

Pou manifestó su sorpresa por el éxito obtenido en esta edición de los premios anuales de las artes escénicas españolas y manifestó que "esto es mucho más de lo que yo podía esperar cuando comencé esta aventura".

El actor y director catalán reivindicó "la absoluta locura que envuelve al oficio al que nos dedicamos" y se despidió con el deseo de que "sigamos todos estando como una cabra. Bendita locura".

La sorpresa de la noche

La sorpresa de la noche fue el éxito obtenido por el drama Divinas palabras, basado en la obra homónima de Valle Inclán, que pese a no ser de los más nominados, consiguió tres de los cuatros premios a los que optaba: Mejor Actriz de Reparto, Mejor Iluminación y Mejor Escenografía.

El resto de los premios estuvieron muy repartidos y la arriesgada propuesta de Hamlet, de Lluis Pascual, recibió uno de los premios grandes: el de Mejor Actor Protagonista, que fue a parar a Eduard Fernández.

Como mejor espectáculo de danza fue reconocida la obra 13 rosas, dedicada a las 13 mujeres fusiladas en la Guerra Civil, del grupo Arrieritos, que se impuso a la gran favorita en las nominaciones Marta Carrasco, con J'Arrive, que se quedó sin ninguno de los cinco galardones a que optaba.

Los perdedores

Los espectáculos perdedores de la noche fueron los dos que más nominaciones habían recibido y partían como favoritos a priori: el musical Antígona tiene un plan, que logró sólo dos de los once galardones a los que optaba, y Peer Gynt, que se quedó sin ninguno de los nueve a los que había sido propuesto.

Además de los ganadores de esta Edición, recogieron otros premios el bailarín argentino Julio Bocca, galardonado con el Premio Hispanoamericano; el escritor y dramaturgo, Fernando Arrabal, Premio de Honor; el director de escena Vicente León, Premio de la Crítica y la sala bilbaína de artes escénicas La Fundición, Premio de Nuevas Tendencias.

El traje de la ministra de cultura fue muy comentado en la velada
Arrabal, en su turno de agradecimiento del premio, cuyo tiempo rebasó con creces, hizo mención a los colores del traje de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, (morado, rojo, amarillo y gris) para espetarle "parece usted republicana), tras lo cual afirmó rotundo, por tres veces que se merece el premio otorgado.

Protesta

Antes de comenzar el acto, un numeroso grupo de profesionales vascos de la escena se manifestaron a la entrada del Palacio Euslkalduna para denunciar la situación de "abandono" en que, a su juicio, se encuentra el sector por parte de las instituciones culturales vascas.

Se entregaron veintiocho premios en una gala dedicada a la danza, con un espectáculo de tono vanguardista con toques de flamenco y danza vasca, dirigido por la galardonada coreógrafa catalana Sol Picó y conducida por la actriz Gurutze Beitia, transmutada en una aplicada aprendiz de bailarina un tanto loca y disparatada.

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