El movimiento vecinal afronta su mayor reforma en diez años

Algunas asociaciones negocian unirse para ganar fuerza ante el Consistorio. La fusión es voluntaria y no se perderán ayudas.
La plataforma vecinal de la ciudad encara una de sus mayores reformas de los últimos diez años. Las asociaciones de los barrios, responsables de canalizar los problemas y necesidades de cada zona, negocian desde hace meses fusiones entre ellas para ganar peso ante el Consistorio.Esto es, serán menos pero más fuertes a la hora de reivindicar mejoras o denunciar carencias en los distritos. El proceso de unificación (es voluntario) parte de la necesidad de limitar el número de colectivos vecinales: «En los últimos años han aparecido numerosas asociaciones que perfectamente pueden tener representación en las que ya existen», explica el concejal de Participación Ciudadana, Eduardo Moral.

La idea es reducir el número «garantizando la presencia de todas las zonas», añade Moral. Es el caso, por ejemplo, de la Zona Norte. Allí, las asociaciones de La Paz, Rey Badis y Cartuja estudian fusionarse: «Cuando hay tantas asociaciones en un mismo distrito es muy complicado hacer llegar al Ayuntamiento las necesidades. Un ejemplo a seguir es la del Zaidín», que defiende los intereses de 80.000 vecinos «y les va bien», comenta el presidente del colectivo de La Paz, Antonio Cortés.

Algo parecido podría ocurrir con las plataformas del Albaicín o las del distrito Genil. De ser así, de 34 asociaciones (reconocidas oficialmente) pasaríamos a tener 28 en un año. El proceso se ha paralizado por las elecciones «para evitar –dice Moral– presiones políticas». Los colectivos que se unan no perderán las subvenciones que a día de hoy reciben, según garantizan en el Ayuntamiento.

Nuevos límites geográficos

Otro de los aspectos pendientes de modificar es el de los límites geográficos que marcan y delimitan las competencias de las asociaciones, actualización que no se produce desde 1998. Por otra parte, en la reforma vecinal se tendrán en cuenta las nuevas zonas de expasión y «no se descarta» reconocer como oficiales, colectivos que «tienen una idiosincrasia distinta –añade el edil– a las asociaciones que en teoría les podrían representar», como el del Barranco del Abogado.

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