François Hollande
El presidente francés, François Hollande, pronuncia un discurso frente al Ministerio de Asuntos Exteriores en París. EFE

El aumento de la impopularidad del presidente francés, François Hollande, unido al libro de su expareja y a un nuevo escándalo fiscal de un miembro del Gobierno, han reabierto el debate sobre su continuidad y aupado a primera línea a la ultraderechista Marine Le Pen.

Le Pen se haría con el 56% de los votos en esas hipotéticas presidenciales, frente al 46 de Hollande

Un sondeo difundido este viernes por el diario "Le Figaro", realizado los pasados 3 y 4 de septiembre, cuando ya se había filtrado la publicación de la obra de Valérie Trierweiler, revela que si una segunda ronda de las elecciones tuviera lugar este domingo y le enfrentara a la líder del Frente Nacional (FN), Hollande resultaría perdedor.

Le Pen se haría con el 56% de los votos en esas hipotéticas presidenciales, frente al 46 de Hollande, pero se quedaría en segundo puesto si su rival fuera el expresidente Nicolas Sarkozy, el exprimer ministro conservador François Fillon o el extitular de Exteriores Alain Juppé.

Según destaca el instituto demoscópico Ifop, se trata de la primera vez que la presidenta del FN adelanta a Hollande, reflejo, en opinión de su director de Opinión y Estrategias, Jérôme Fourquet, de la "extrema fragilidad" del actual jefe del Estado.

En una primera ronda electoral, significativo es también que Le Pen se colocaría en cabeza por delante de cualquier otro candidato, con un apoyo del 28%, frente a los porcentajes del 25 de Sarkozy y del 16 al 17 de Hollande.

Sin la confianza del pueblo, según Le Pen

"No cuestiono la legitimidad del presidente, pero ya no cuenta con la confianza del pueblo" y debe sacar conclusiones, demandó Le Pen en una entrevista concedida a "Le Monde", en la que estimó que la cuarta remodelación gubernamental, que data del 26 de agosto, es "su último cartucho".

Más crítico se mostró Fillon, que pretende erigirse en jefe de la oposición y afirmó a la emisora "Europe 1" que el estado actual del país requiere "un cambio radical" y que la convocatoria de elecciones "es la única solución" en momentos de bloqueo.

El que fuera primer ministro durante toda la presidencia de Sarkozy (2007-2012) cuestionó que Hollande pueda recuperar el respaldo popular que hace falta para llevar a cabo las reformas que necesita el país.

El estado actual del país requiere un cambio radical y la convocatoria de elecciones es la única solución en momentos de bloqueo

Era una alusión a otra encuesta publicada también por "Le Figaro", según la cual el nivel de confianza de los franceses en el jefe del Estado, que está en mínimos históricos desde comienzos de 2013, volvió a empeorar con la última remodelación gubernamental.

Sólo un 13% de los interrogados por el instituto TNS Sofres entre el 28 de agosto y el 1 de septiembre creía que Hollande está capacitado para resolver los problemas del país, cinco puntos menos que en julio, cuando ya estaba lejos de los mínimos de los dos presidentes precedentes, Sarkozy (39 %) y Jacques Chirac (36 %).

Este sondeo se hizo antes de que esta semana se tuviera noticia del libro de Trierweiler, en el que la periodista cuenta su versión de la relación y la ruptura con Hollande, y ataca su imagen pública desvelando su supuesta hipocresía, su cambio tras la llegada al poder y su obsesión con los sondeos.

Una de las expresiones que más repercusión ha recibido es aquella con la que la mujer asegura que el presidente se refería a los pobres, "los sin dientes", que ya se ha criticado de forma viral en las redes sociales y ha fomentado la creación de un grupo que tiene previsto manifestarse delante del Elíseo, sede de la Presidencia.

A las repercusiones todavía por ver tras la publicación del libro, se vendrán a sumar las de la dimisión ayer del secretario de Estado del Comercio Exterior y Turismo, Thomas Thévenoud, que sólo llevaba nueve días en el puesto.

A la espera de que se conozcan los detalles, el Gabinete del primer ministro, Manuel Valls, avanzó que, tras ser nombrado, se descubrió que Thévenoud no respetaba algunas reglas en materia fiscal que se han instaurado sobre la transparencia de los políticos que ocupan ciertos cargos públicos.