Frutos rojos
Tarta de fresas y arándanos. GTRES

Las pastelerías son la panacea de los amantes del dulce. Es difícil conseguir que una persona dulzona deje de lado un buen pastel, ya sea en el desayuno, a modo de postre o de merienda. En España, hay pastelerías muy tradicionales y las hay muy originales. De las unas y las otras, estas que siguen.

Moulin chocolat (Madrid). Ricardo Vélez y Sonia Andrés reciben la influencia de la alta repostería francesa pero también dan sus toques personales, como en la creación de macarons salados. En las últimas semanas de grandes calores, no hay que dejar pasar sus helados Crème Glacée, para llevar y degustar en El Retiro, junto a la pastelería.

Pastelerías Martina de Zuricalda y Bilbao (Bilbao). La sexta generación de pasteleras regenta hoy un establecimiento que abrió sus puertas en 1830. Hay que probar sus bollos de mantequilla, las Carolinas o los pasteles de arroz.

López Mezquita (Granada). El matrimonio formado por Cristóbal López y Dolores Mezquita inauguró su pastelería en 1862. Además de bizcochos y tartas tradicionales, su especialidad son los pasteles con raíces árabes como el hojaldre, la pastela moruna, los piononos o los felipes de merengue.

Pomme Sucre (Madrid y Gijón). Julio Blanco, Premio Nacional de Gastronomía Paco Torreblanca al Mejor Pastelero-Repostero 2011, prepara coulants, brownies, tartas, bombones, crema de chocolate para untar o las famosas milhojas de crema con merengue.

Gorrotxategi (Tolosa). Rafael Gorrotxategi es el maestro confitero de un obrador familiar del que salen hacia toda España los xaxus, las tejas, los cigarrillos o el turrón. Hay que visitar el Museo de la Confitería, en el edificio contiguo, con artilugios desde el siglo XV hasta la actualidad.

Mamá Fambroise (Madrid). Ideada por el pastelero Alejandro Montes, pretende conseguir unos dulces de alta costura. Recién llegado, además de clásicos bizcochos o tartas, su punto fuerte son las especialidades francesas, como el macaron.

Arrese (Bilbao). Desde 1852 es el palacio de las trufas: cremosas y recubiertas de crema y chocolate en polvo. También de naranja y de crema de café. Tuvo muchos locales pero hoy quedan cuatro; de ellos el de Gran Vía, abierto en 1923, es el más emblemático.

Celicioso (Madrid). A Santi Godfrid le diagnosticaron celiaquía hace cuatro años y por eso decidió montar este local donde se pueden adquirir todo tipo de tartas, clásicas y modernas, también sándwiches, panes, lasañas, galletas… para placer del celíaco.

Fuente: Guía Repsol. Rutas, mapas, restaurantes … ¡Planifica con nosotros tu viaje!