Untitled, New York, 1979-80
Autorretrato de Francesca Woodman que se expone en Londres Courtesy George and Betty woodman, and Victoria Miro, London © The Estate of Francesca Woodman

En una carta a un amigo escrita un poco antes de suididarse, a los 22 años y saltando al vacío desde la terrada de un edificio de Nueva York, la fotógrafa Francesca Woodman (1958-1981) adelantaba que deseaba hacer un montaje fotográfico y lo describía así: "Será una larga serie de imágenes unidas por un zigzag como patrón de composición longitudinal. La esquina de un edificio en una foto encaja con el codo de una niña en la siguiente y con un libro en el tercer fotograma . Las imágenes son misteriosas, personales y sobre la dura vida en la ciudad. Tengo que adaptar las fotos a la rigurosa estructura".

El zigzag, el patrón que forma en su desarrollo ángulos alternativos entrantes y salientes y que es una constante del arte desde tiempos remotos —los romanos lo utilizaban como símbolo del agua y en la imaginería cristiana representaba al Cristo-Luz que entra y sale en movimiento incesante—, obsesionaba a la joven y torturada artista, que nunca expuso en vida sus fotos pero se ha convertido en una estrella póstuma y tremendamente imitada. Esta es la idea que propone la exposición Francesca Woodman | Zigzag.

Artista 'abstracta'

La muestra, que exhibe la galería Victoria Miro de Londres del 9 de septiembre al 4 de octubre, observa las fotos desde la perspectiva meramente artístico-geométrica, al entender que Woodman exploró el zigzag y "otras formas abstractas" como "temas visuales recurrentes". Desde la galería sostienen que la corta obra de la joven y malograda artista —sólo ejerció entre 1976, cuando empezó a considerar la fotografía como una forma expresiva, y el trágico final de su vida, cinco años más tarde— "se analiza a menudo por su imaginería surrealista y simbólica, pero su trabajo se basaba en una sofisticada comprensión de la forma" y en la "repetición periódica de las fuertes líneas y ángulos del zigzag"

Estudió el zigzag a fondo: desde  casas, la nariz, las manos, las piernas... Los organizadores distribuyen unas declaraciones del padre de la fotógrafa, el artista George Woodman, que abundan en la misma interpretación. "El arte abstracto moderno está basado en el cuadrado, el rectángulo, el cubo, la intersección de calles, los ángulos en vertical u horizontal. El dominio del motivo del zigzag es muy raro... Crea un flujo en un mundo sin horizontes y en plena oscilación rítmica. Francesca estudió el zigzag a fondo: desde representaciones de casas, la nariz, las manos, las piernas de un bebé...".

Puentes y tiaras

El padre de Woodman, celoso albacea de la obra de su hija junto con la madre, la ceramista Betty Woodman, cita como ejemplo las series de fotos de puentes y autorretratos con tiaras sobre la cabeza. "El puente, arqueándose sobre el río, y la tiara, arqueándose sobre la cabeza de la mujer, se enfrentan y unen", añade en su argumentación, que obvia la carga surreal y los tormentos interiores de la fotógrafa, que estuvo varias veces a tratamiento psiquiátrico por depresión.

Cada vez que se celebra una muestra, los padres añaden algunas fotos inéditas Como cada vez que se celebra una nueva exposición, los herederos han aportado como gancho obras nunca antes vistas en público. Esta vez son solamente diez, cantidad que no es demasiado corta si se considera que Woodman, que empezó a hacer fotos a los 13 años, sólo pasó a papel 500 imágenes durante su vida. Dejó también varios miles de negativos pero los consideraba deshechos que no valía la pena positivar.