Pisos en venta
Una promoción de viviendas dispuesta para su venta. ARCHIVO

Comprar piso resulta más asequible en España que en la media de la Unión Europea. Lo asegura un análisis del mercado residencial realizado por la auditora Deloitte. Sin tener en cuenta la variable “financiación”, el ratio para comprar casa es de 4,4 veces el salario bruto individual en España, frente a la media europea del 6,1.

La tasa de esfuerzo media ha descendido hasta el 33% de la renta familiarSegún este informe, la tasa de esfuerzo media de los hogares españoles (porcentaje de renta familiar dedicada al pago de la hipoteca) ha descendido progresivamente durante los últimos años hasta situarse en el 33%, un nivel cercano a las cotas razonables de equilibrio. Esta disminución es debida al descenso acumulado del precio de la vivienda desde el comienzo de la crisis.

Del mismo modo, el precio medio de la vivienda en España –sin tener en cuenta la variable “financiación” para poder establecer un análisis comparativo con la Unión Europea– es ya 4,4 veces el salario bruto individual, frente al ratio del 6,1 de media en la Unión Europea. En países como Reino Unido o Francia los ratios son, respectivamente, de 8,5 y 7,9 veces el salario bruto individual.

En un análisis provincial, Barcelona y Guipúzcoa cuentan, por cuarto año, con las tasas de esfuerzo más elevadas de España, debido al elevado precio de la vivienda en estas provincias. En Cádiz, por su parte, la dificultad a la hora de acceder a vivienda viene motivada por sus condicionantes macroeconómicos. En el lado contrario, la compra de vivienda en provincias como La Rioja, Lérida, Murcia o Pontevedra es más accesible, con tasas de esfuerzo por debajo del umbral del 30%.

Almería, Castellón, Ciudad Real y Toledo no pueden aún normalizar su actividad inmobiliariaEl análisis de Deloitte refleja para este ejercicio un contexto más positivo que el del último trienio, con hasta 20 provincias españolas en buena posición ya para afrontar la recuperación de la actividad inmobiliaria, teniendo en cuenta tanto su coyuntura macroeconómica (demografía, desempleo, crecimiento de la población, etc.) como los fundamentales inmobiliarios (precio de la vivienda, tasa de esfuerzo, excedente, etc.).

Estas provincias son Álava, Asturias, Baleares, Barcelona, Burgos, Cantabria, Guipúzcoa, Guadalajara, Huesca, La Coruña, Lérida, Madrid, Navarra, Palencia, Segovia, Soria, Teruel, Valencia, Valladolid y Vizcaya.

El análisis también destaca cómo se reduce el grupo de provincias que no se encuentran aún condiciones para normalizar su actividad inmobiliaria, tanto por la peor posición relativa de su coyuntura macroeconómica como por la debilidad de sus fundamentales inmobiliarios, muy penalizados por el exceso de oferta. En 2014 estas provincias son cuatro (Almería, Castellón, Ciudad Real y Toledo), frente a las once de 2013 y las 21 de 2012.

Castellón, Toledo y Almería, el mayor 'stock' de vivienda nueva

Gran parte de las viviendas de obra nueva no vendidas en España se localizan en Madrid, Barcelona y las principales provincias del Levante español, debido en este último caso a la doble condición de mercado de primera y segunda residencia. De las 50 provincias analizadas, Barcelona (con 47.466 unidades), Alicante (47.022 unidades), Madrid (42.821) y Castellón (27.253 unidades) son las provincias que cuentan con mayor excedente disponible. Cáceres (467), Badajoz (620) y Cantabria (849), por el contrario,  son las provincias con menor stock de viviendas.

Teniendo en cuenta la relación entre población y excedente de vivienda nueva, Castellón, Toledo y Almería son, por tercer año consecutivo, las provincias con un mayor stock por cada 1.000 habitantes (45 en el caso de Castellón y 34 en Almería y Toledo). Las provincias que presentan menor excedente son Badajoz (0,9), Cáceres (1,1) y Navarra (2,7), mientras que la media para España es de 14 viviendas.

Bajo la actual coyuntura económica, 46 provincias están viendo reducir su stock de viviendas nuevas. Dentro de este grupo destacan Badajoz, Cantabria y Cáceres, con un ajuste del 67%, 66% y 64%, respectivamente, desde el año anterior.