Langreo con mascarilla
Mascarillas y calles desiertas en Langreo, tras producirse un incendio en un pozo minero (EFE/Carmen Moya). EFE / CARMEN MOYA

El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, dio por finalizada la crisis creada ayer por la nube tóxica que se produjo tras el incendio que se originó en la cinta transportadora que une el Pozo de María Luisa con el Lavadero Modesta en Langreo.

La situación parece controlada

Areces realizó estas declaraciones en una rueda de prensa celebrada en el Ayuntamiento de Langreo en la que también participaron el delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín; el consejero de Seguridad Pública, Francisco Javier García Valledor, y la alcaldesa de la localidad, María Ester Díaz.

El presidente regional aseguró que "la situación parece controlada", ya que "las mediciones atestiguan que las emisiones de monóxido de carbono prácticamente han concluido".

Más de 700 desalojados

Cerca de 750 vecinos de Langreo fueron desalojados y 139 personas tuvieron que ser atendidas de intoxicaciones leves por el humo del incendio que desde las 8:00 horas del viernes se mantenía activo a unos 550 metros de profundidad en el pozo María Luisa, explotación de Hunosa que ha sido inundada y tabicada por La Brigada de Salvamento Minero para sofocar el fuego.

Ayer Protección Civil activó un plan de emergencia y repartió más de 2.000 mascarillas. El comité formado para supervisar este incendió decidirá a lo largo de esta mañana si los cerca de 750 desalojados puedan volver a sus casas. A partir del lunes seiscientos mineros estarán en situación de regulación de empleo.

Dos focos

El incendio sembró la alarma en las localidades de Sama y Ciaño, de la Cuenca del Nalón
Los dos focos que estaban activos alcanzaban una temperatura muy alta, y aunque a medianoche no había muchas llamas, sí había rescoldos y restos de combustión que obligaban a los brigadistas de salvamento a combinar las labores de extinción con las de refrigeración.

El incendio que comenzó en una cinta transportadora de carbón del Pozo María Luisa, afectó también al lavadero Modesta y sembró la alarma en las localidades de Sama y Ciaño, de la Cuenca del Nalón, que se vieron envueltas por una densa humareda.

De las 139 personas que requirieron atención sanitaria a lo largo del viernes, 34 se encontraban hospitalizados a última hora, en su mayoría personas mayores con problemas respiratorios e intoxicaciones de carácter leve.

La mayoría de los evacuados pasará la noche en casas de conocidos y en el polideportivo de Langreo

Entre los evacuados por los perímetros de seguridad establecidos en la zona, la mayoría ha tenido que alojarse para pasar la noche en casas de amigos y familiares, aunque además se había habilitado en el Centro Deportivo Langreo un dispositivo para recibir a los ciudadanos que no tengan esta posibilidad.

"Una niebla muy espesa"

"Es como si hubiese mucha niebla", describía el viernes un vecino desde Ciaño, una de las localidades más afectadas, "una nube muy espesa y densa que impide ver muy lejos".

"A nosotros nos dicen que nos vayamos a casa y cerremos todo", añadía otra ciudadana de Riaño.

El gobierno del Principado activó el Plan Territorial de Protección Civil (PLATERPA) en su nivel 1, que requiere el envío de medios ajenos a los de la zona para solucionar el problema, aunque transcurridas unas horas se redujo a nivel de alerta 2.

En Sama, Carmen Moya resaltaba que, pese a que la gente está preocupada, "el ambiente es tranquilo, sereno, sin ninguna sensación de pánico".

Los ciudadanos de estas localidades trataban de informarse sobre "cuándo podrán salir de casa", ya que las calles estaban en este momento casi vacías.

El incendio provocó además problemas de tráfico en todo el valle del Nalón después de que se prohibiera la circulación entre Sama y Ciaño a través de la As-17, principal vía de comunicación de la cuenca minera, para facilitar el acceso a las ambulancias.

150 trabajadores en el momento del incendio

El fuego se declaró poco antes de las 8:00 horas en la planta décima de la explotación, a unos 500 metros de profundidad, y al interior del pozo bajó la Brigada de Salvamento Minero paraa sofocar el incendio.

Según fuentes sindicales, cuando comenzó el incendio trabajaban en el interior del pozo unos 150 trabajadores, que fueron evacuados sin que se registraran heridos, al igual que ocurrió en el Lavadero Modesta, en el que se encontraban unos cuarenta operarios.

La cinta en la que se declaró el fuego, de goma y con una anchura de poco más de un metro y de unos 3 kilómetros de longitud, transporta el carbón que se produce en los pozos María Luisa y Sotón hasta las instalaciones del Lavadero Modesta, donde se depura el mineral.

La profundidad a la que se encuentra el pozo - unos 550 kilómetros - dificultaba la extinción completa del incendio.