Thomas Schelling
Thomas Schelling, ante la atenta mirada de la ministra Narbona. (Juanjo Martín / Efe) Juanjo Martín / Efe

El estadounidense Thomas Schelling, Premio Nobel de Economía 2005, consideró el jueves que el cambio climático va a ser "devastador" para gran parte del mundo en vías de desarrollo "y no tanto" para los países ricos, aunque son éstos los que deberán asumir el coste de las medidas de mitigación.

Así lo manifestó Schelling durante la inauguración del Foro de Estrategias Globales para el clima más allá de 2012, junto a la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y la presidenta de la Comisión Nacional de la Energía, María Teresa Costa.

A juicio del economista estadounidense, será necesario realizar un "gran esfuerzo" en investigación y desarrollo "si cuando llegue el momento tenemos que reducir de forma drástica las emisiones de dióxido de carbono" a la atmósfera, en el que deberán cooperar los gobiernos y el sector privado.

La geoingeniería

En este sentido, abogó por la 'geoingeniería', que dentro de diez años estará sobre la mesa, al igual que ocurre en la actualidad con el debate sobre la adaptación al cambio climático, que "ha salido ya del armario".

La solución de Schelling contra la radiación solar pasa por un parasol en la estratosfera

Mediante 'geoingeniería' sería posible en el futuro, según Schelling, crear una especie de "parasol" para colocarlo en la estratosfera o en órbita que impediría la entrada a la tierra de parte de la radiación solar y de esta forma restablecer el equilibrio respecto a las emisiones.

Esta teoría la planteó hace ya unos veinte años y en aquel momento "la mitad de la gente me tomó por loco y la otra mitad pensó que era peligroso", dijo.

Subida del nivel del mar

El Premio Nobel dibujó un futuro cercano en el que si una placa de hielo que hay en el Ártico se deshace completamente podría subir seis metros el nivel del mar a nivel mundial, lo que supondría la desaparición de ciudades como Copenhague, Estocolmo, Manila, Londres o Los Ángeles.

En esa situación, los países ricos no tendrían grandes problemas, ya que dispondrían de la tecnología necesaria para la construcción de diques de contención y otras medidas, mientras que sería posible que países enteros como Bangladesh desaparecieran.

Schelling consideró "prácticamente nula" la posibilidad de que se pueda llegar a obligar con éxito a los países para que cumplan sus cupos de emisiones de CO2 asignados y opinó que la única manera de lograrlo sería mediante la adopción de compromisos de acciones y no de resultados, como es el caso del Protocolo de Kioto (PDF).