Política
Albert Rivera, Pablo Iglesias y Cayo Lara. ARCHIVO

El inicio del curso político está ya a la vuelta de la esquina y los partidos minoritarios dan los primeros pasos para un objetivo común: romper el bipartidismo. Las elecciones autonómicas y locales en 2015 servirán de laboratorio para probar si las alianzas entre ellos son posibles y seducen al electorado.

Otoño será clave para la búsqueda de alianzas entre partidos pequeños o medianosPrevisiblemente, en esos comicios, los partidos pequeños tendrán que superar una nueva barrera si el PP no da marcha atrás en su idea de reformar la ley electoral para promover la elección directa de los alcaldes por la lista más votada.

En esas condiciones, el otoño será clave para la búsqueda de alianzas entre partidos pequeños o medianos y los movimientos ciudadanos que han decidido dar el salto a la arena política ante unas elecciones en las que pretenden asumir una cuota importante de poder local.

De momento, los focos apuntan en dos direcciones: a la izquierda del PSOE, donde conviven IU y Podemos y se extiende una marea de movimientos ciudadanos tras la estela de Guanyem (la plataforma en la que participa la activista Ada Colau en Barcelona); y al centro político, donde se ha reabierto el debate sobre la conveniencia de que UPyD y Ciudadanos compartan cartel electoral.

Pactos por la izquierda

En la izquierda, las miradas se centran en un posible pacto entre IU y Podemos, después de que los resultados en las europeas impulsasen al partido de Pablo Iglesias hasta situarle, según el último barómetro del CIS, como tercera fuerza en intención de voto. El encargado de intentar conectar con otras fuerzas políticas en Izquierda Unida es el diputado Alberto Garzón, tan convencido de que el pacto con Podemos es posible como de que con el PSOE no hay nada de que hablar.

La dirección de IU no decidirá sobre las posibles coaliciones, sino que dará en septiembre unas "directrices y líneas de convergencia" a sus asambleas territoriales para que éstas sean las que tomen sus respectivas decisiones. Por ejemplo, en Málaga, Izquierda Unida se presentará dentro de Ganemos Málaga, una nueva plataforma que busca la unión de ciudadanos, movimientos sociales y partidos con el objetivo de alcanzar el poder municipal en los próximos comicios.

Los dirigentes de Podemos siempre ha mantenido que los pactos con otras fuerzas tendrán que decidirlos las bases del partidoLa plataforma Ganemos se ha extendido por varias ciudades, entre ellas Madrid, Valencia o Murcia, mientras que en La Coruña y en Vigo lo han hecho sendas "mareas" ciudadanas. El origen está en Barcelona, donde la activista Ada Colau presentó el pasado junio Guanyem Barcelona, una iniciativa que busca aglutinar a entidades de izquierdas y ser una "palanca del cambio" en la ciudad y que, aseguran, ha recogido ya 30.000 firmas de apoyo.

Algunos partidos catalanes como ERC, ICV o la CUP ya han indicado que no ven con malos ojos la iniciativa, aunque la posibilidad de que todos confluyan en una misma candidatura se antoja complicada. Es solo una muestra de la dificultad que implica la estrategia de confluencia de distintos partidos que busca Ganemos, en cuya órbita están también fuerzas como Equo, el Partido X o Podemos.

Este último, por su parte, tiene previsto celebrar en otoño su asamblea constituyente en la que definirá su estrategia política y de la que surgirá una dirección que será la encargada de perfilar el proyecto ante los comicios del próximo año.

Los dirigentes de Podemos siempre ha mantenido que los pactos con otras fuerzas tendrán que decidirlos las bases del partido, aunque han marcado distancias con el PSOE a través del discurso contra el bipartidismo y siempre han mantenido que no quieren convertir una posible alianza con otros partidos como IU en una simple "sopa de siglas".

Desde el PSOE también parecen rechazar la idea de llegar a cualquier tipo de acuerdo con Podemos, ya que la nueva dirección de los socialistas se muestra convencida de que tienen su propio espacio político alejado de las propuestas "estrambóticas" y "populistas", que atribuyen a Podemos.

El centro, fuerzas de atracción

Se mueven también las aguas que separan a los partidos que lideran Rosa Díez y Albert Rivera, ambos de corte centrista, defensores del orden constitucional y que se reparten buena parte del voto de los desencantados más moderados del PP y del PSOE.

El eurodiputado de UPyD Francisco Sosa Wagner ha reavivado el debate al defender en público que ambos partidos deben ir juntos a las próximas elecciones, una apuesta rechazada de plano por la portavoz del partido, Rosa Díez, pero bien recibida por Ciudadanos.

El partido de Rivera se presentó por primera vez en toda España en las últimas europeas, en las que arañó dos escaños, y ahora afronta el reto de hacerlo en las municipales y autonómicas, para lo que ha comenzado a tejer una red de contactos con otras formaciones independientes, por ejemplo UCIN, que agrupa a un centenar de partidos pequeños en Castilla-La Mancha.

El CIS como indicador de acuerdos

En cualquier caso, serán los ciudadanos quienes tendrán que refrendar con su voto las posibles alianzas, y de los datos del CIS se puede vislumbrar qué coaliciones no verían con malos ojos los votantes. Atendiendo a la pregunta de entre qué partidos dudaron a la hora de emitir su voto en las pasadas elecciones europeas, parece que la alianza que resultaría más natural a los electores sería la de la Izquierda Plural y Podemos.

Y es que un 9,8 % dudó entre votar a Izquierda Plural (la coalición que agrupa a IU, ICV, EUiA y CHA) o a Podemos, por delante del 5,8 % que manifiesta haber dudado entre la formación de Pablo Iglesias y el PSOE. En tercer lugar se sitúan los votantes que afirman que sus dos opciones eran el PP o el PSOE (5,6 %), y tras ellos están quienes dudaron entre los socialistas y la Izquierda Plural (5,2 %).

En cuanto a UPyD, un 1,5 % de los encuestados afirman que dudaron entre este partido y Ciudadanos, menos de la mitad de quienes dudaron entre votar al partido de Rosa Díez o a Podemos (3,1 %).