Un ciudadano negro, cuya identidad no se ha revelado, murió este martes por los disparos de un policía en San Luis, en el estado de Misuri, a pocos kilómetros de la localidad de Ferguson, donde se suceden las protestas por la muerte hace diez días de otro joven negro desarmado tiroteado por un agente. La Policía indicó que el fallecido, de 23 años, intentó robar en una tienda de comestibles armado con un cuchillo.

Según la versión policial, tras darle el alto para que soltara el cuchillo fuera de la tienda, el sujeto intentó atacar a un agente, que le disparó. El jefe del departamento de Policía de San Luis, Sam Dotson, indicó que el incidente está siendo investigado. El fallecido, que según Dotson había estado comportándose erráticamente antes del incidente, fue declarado muerto en el lugar de los hechos, a unos seis kilómetros de Ferguson.

Los líderes y organizaciones negras nacionales, el clero y los dirigentes sociales locales no han logrado contener hasta hoy la violencia que durante los últimos días ha marcando las protestas raciales en Ferguson, en el medio oeste de EE UU "Muchos jóvenes negros sin medios para hacerse oír encuentran que las voces de la vieja guardia de dirigentes de los derechos civiles en nada se distingue del barullo político blanco", dice en su página web el profesor de Historia de la Universidad Tufts, Peniel Joseph.

Ferguson "ha expuesto la escisión generacional en la lucha por los derechos civiles", añade Joseph, autor de una biografía del líder de los Panteras Negras en la década de 1960, Stokely Charmichael. Barack Obama, el primer negro en llegar a la Presidencia de EE.UU., ha expresado su preocupación por los reiterados incidentes en los que resultan muertos jóvenes de su raza y ha dicho de que la violencia callejera no contribuye a la justicia.