El secretario general de CC.OO. Euskadi, Unai Sordo, ha defendido "revertir los recortes" en los Presupuestos vascos del próximo año y ha indicado que la política de "ajuste salarial" en el sector público "tiene que tocar a su fin".

En declaraciones a Europa Press, ha afirmado, por otra parte, que es necesario buscar fórmulas para evaluar la representatividad de las patronales y ha considerado que el problema de "legitimidad y legitimación" que están "empezando a tener" tiene que ver "con su propia espantada de sus responsabilidades respecto a la negociación colectiva".

Sobre la actual coyuntura, Sordo ha indicado que sería una "buena noticia" la mejora de la recaudación fiscal, pero ha indicado que habrá que esperar a conocer la evolución en los próximos meses antes de "lanzar las campanas al vuelo". No obstante, cree que esa mejora no puede "quitar el foco" de la necesidad de una reforma fiscal "de cierta profundidad".

El dirigente de CC.OO. Euskadi ha señalado que el Gobierno vasco tiene que "replantearse" la política de "austeridad en gasto" de "muchísimas partidas presupuestarias, sobre todo en gasto social". En este sentido, ha apelado a "revertir" en los Presupuestos de 2015 la política de "recorte" y llevar a cabo una "política más expansiva".

Ademas, Sordo ha defendido la necesidad de que se alcancen acuerdos para que los presupuestos de las distintas instituciones vascas salgan adelante porque "no nos parecería oportuno que se bloquearan". Según ha indicado, para que sean unos presupuestos "expansivos", es "importante que haya acuerdos políticos" con distintas formaciones.

En relación a los funcionarios públicos, ha asegurado que el Gobierno vasco ha hecho una política de ajuste salarial "importante" en el sector público que "tiene que tocar a su fin". "Tiene que reponer una buena parte de los derechos conculcados, ha apuntado Sordo, quien ha defendido recuperar la negociación en el ámbito de la Mesa general de la Función Pública.

Por otra parte, Sordo ha defendido que la política industrial y la política de desarrollo de los sectores productivos en Euskadi tiene que contar "con algún tipo de participación sindical" porque es "inaudito" que "las políticas de desarrollo industrial se hagan al margen de las organizaciones".

El dirigente de CC.OO. Euskadi ha señalado que el Gobierno vasco les remitió su Plan industrial (2014-2016) que se elaboró "sin haber contado con los sindicatos" y el Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad les trasladó que hablarían con ellos pero "la cosa ahí se ha quedado". "Nosotros esperamos que esto se pueda retomar", ha apuntado.

En todo caso, cree que un plan industrial de dos años, "no es un plan industrial", sino "una forma de salir del paso diciendo que se tiene un plan industrial". "Nosotros pensamos que esto tiene que ser una cuestión mucho más estratégica, en clave de país", ha agregado.

Asimismo, ha indicado que también hay otra serie de materias que tienen que ser objeto de diálogo constante entre los sindicatos y el Ejecutivo como, por ejemplo, las políticas activas de empleo o la salud laboral.

PATRONALES

Por otra parte, Sordo ha defendido la búsqueda de "alguna fórmula para evaluar la representatividad de las patronales" y, en este sentido, ha recordado que los sindicatos se someten a unas elecciones sindicales, que "les otorgan la representatividad" y tienen una afiliación, que "es la base del sindicato".

"Las organizaciones empresariales tienen un sistema de asociados, que se supone que es el que otorga su representatividad. El problema es que esto muchas veces no está excesivamente bien pautado, ni hay un registro oficial que reconozca cuántas son las empresas asociadas de cada una de las patronales", ha añadido.

Sordo ha reconocido que es un tema "complicado" y que, además, "excede" del propio ámbito competencial de Euskadi, pero sí cree que sería necesario algún sistema de reconocimiento de representatividad de la patronales porque, "si se quiere un sistema de relaciones laborales colectivo, necesitamos patronales que representen al colectivo empresarial".

"Que nadie se equivoque. Nosotros no queremos una patronal débil y rota. Queremos una patronal fuerte y cohesionada, porque es la única manera de tener unas relaciones laborales fuertes y cohesionadas que permitan una regulación no sólo para las grandes empresas, sino para el conjunto de las empresas", "ha apuntado.

Sordo ha afirmado que es "evidente" que hay un proceso de "cierta pérdida de valor estructural" del papel de Confebask respecto a las patronales territoriales y ha añadido que, en parte, a las patronales territoriales, "les está pasando también respecto a las patronales sectoriales".

"Y esto está conllevando que las propias patronales sectoriales empiecen a a estar cuestionadas por otras organizaciones, por ejemplo de comerciantes, que están cuestionando la propia legitimidad y la propia representatividad de las patronales".

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Legitimidad y legitimación"

Sordo cree que, "en parte", el problema de "legitimidad y legitimación", "en cierto modo, las patronales están empezando a tener de forma pública, tiene que ver, con su propia espantada de sus responsabilidades respecto a la negociación colectiva".

En este sentido, cree que alguien puede plantearse que, si el papel de la patronal cada vez es menos "el de ser un agente social y es más el de ser un lobby respecto al Gobierno", igual "para eso" vale "con cualquier patronal sectorial". Sordo cree que en la CEOE también se ha producido un debate sobre si su papel tenía que ser de agente social o más bien de lobby y cree que se entra en "un camino muy peligroso" que abre "un marco francamente preocupante para las relaciones laborales del país".

"En el Estado, en cierto modo, se está tratando de reconducir la situación y, en cierto modo, puede reconducirse en parte. Y en Euskadi, creo que las patronales vascas tendrían de verdad que hacer una reflexión al respecto", ha agregado.

Sordo ha indicado que las patronales vascas se están "diluyendo en si mismas" y están en una "creciente dinámica provinciana". "Sin que sea, en términos peyorativos, en una especie de neoprovincianismo según el cual se pretende diluir el papel de las organizaciones empresariales generales e ir a un esquema mucho más atomizado también de poder entre las propias organizaciones empresariales que tiene que ver con el modelo de relaciones laborales al que nos quieren llevar", ha señalado.

En su opinión, si se va a un modelo de relaciones laborales "cada vez más individualizado", las propios empresarios pueden querer otorgar "menos influencia real a las organizaciones empresariales generales", lo que, a su juicio, es apostar por un modelo "desordenado" de relaciones laborales y "bastante negativo para de verdad gobernar económicamente este país".

Por último, ante los mensajes de la patronal vasca de que no se valora la figura del empresario y se sienten "solos", cree que esos mensajes "se sustentan en un cierto victimismo que vienen empleando últimamente".

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