Los equipos de rescate reanudaron este martes la búsqueda de dos españoles desaparecidos desde el sábado en Indonesia tras el naufragio de un crucero turístico en el que viajaban 20 extranjeros y cinco indonesios, y de los que se han rescatado 23.

El portavoz de la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres Indonesia, Sutopo Purwo Nugroho, dijo que la búsqueda se centra alrededor de la isla de Sangeang, al noreste de la isla de Sumbawa, donde se hundió la embarcación. "Desde esta mañana tenemos a más de cien personas buscando en esa zona con helicópteros y una decena de embarcaciones", dijo por teléfono Sutopo, quien añadió que el operativo se mantendrá hasta el sábado si es necesario y que, después, se evaluará si la búsqueda continúa o no.

Tenemos a más de cien personas buscando en esa zona con helicópteros y varias embarcaciones.El barco turístico zarpó de la isla de Lombok para la de Komodo el 14 de agosto, en lo que debía ser un crucero de cuatro días, pero tras chocar contra un atolón coralino y con la mar agitada, comenzó a hundirse la madrugada del sábado.

La embarcación carecía de radio o sistema de GPS, por lo que la tripulación no pudo emitir una alerta a los servicios de rescate, comentó Rafael Martínez, de 31 años, uno de los dos españoles que han conseguido sobrevivir al naufragio. Así, los pasajeros se agarraron a la parte del barco que se quedó a flote en el mar de las Flores y al bote salvavidas con capacidad para cuatro personas de las 25 que viajaban a bordo.

Los equipos de rescate encontraron el domingo por la mañana a 10 náufragos —dos alemanas, dos españoles, dos hermanas inglesas, dos neozelandeses, una holandesa y un francés— y los llevaron a la población de Bima, donde pasaron exámenes médicos y fueron alojados.

Condiciones extremas

Cinco de ellos fueron recogidos en una isla desierta donde llegaron a nado tras atravesar durante horas unos cinco kilómetros de mar en medio de olas de dos o tres metros. En la isla, donde había un volcán activo, algunos saciaron su sed bebiendo su orina y se alimentaron con hierbas y hojas. Otros cinco, entre los que se encontraba el periodista español de la Agencia EFE Rafael Martínez y su novia María, fueron rescatados por un pequeño barco cuando se encontraban nadando hacia la isla desierta ya de noche y agotados por el oleaje, los calambres, el frío y las medusas.

El periodista, de 31 años, que ya descansa junto a su novia en un hotel de Bali mientras la Embajada de España en Yakarta hace las gestiones para que puedan regresar, perdió el pasaporte en el agua y el de María está mojado, por lo que necesitarán un salvoconducto para poder regresar a España, lo que confían que pueda ocurrir durante el fin de semana. 

Algunos de los náufragos que llegaron a la isla a nado saciaron su sed bebiendo su orinaMartínez vio por última vez a los dos españoles desaparecidos, de entre 45 y 50 años, cerca de las 15.00 horas del sábado, antes de empezar a nadar hacia la isla desierta cercana a donde naufragaron. Las tareas de búsqueda de los dos españoles desaparecidos continúan en condiciones meteorológicas que no son óptimas, aunque las lluvias del monzón no llegan a esta región hasta octubre o noviembre.

El domingo por la noche unos pescadores rescataron a otras 13 personas en el diminuto bote de emergencia y flotando con los chalecos salvavidas. Fueron trasladadas y atendidas en un hospital en la localidad de Sape, en el este de Sumbawa. En este segundo grupo había ocho turistas —tres holandeses, tres italianos y dos alemanes— y cinco indonesios: el capitán de la embarcación, dos tripulantes y dos guías.

Bima, uno de los principales destinos turísticos

Bima se ubica en la parte nororiental de Sumbawa, isla situada entre la de Lombok y la de Komodo, un conocido destino turístico donde habitan los populares 'dragones de Komodo' que llegan a medir tres metros.

Con más de 7.000 islas, el barco es el principal medio de transporte en el archipiélago. Cientos de personas mueren cada año en el archipiélago indonesio en naufragios causados por temporales, infraestructuras precarias y el incumplimiento de las medidas de seguridad, como la sobrecarga de pasajeros y mercancías.