Pedro Díaz Pintado, subdirector operativo del Cuerpo Nacional de Policía durante el 11-M, asegura que recibió una llamada en torno a las 17 horas del 11-M, en la que se informaba de que el explosivo no era titadyne, utilizado habitualmente por ETA tras un robo en Grenoble (Francia) —tal y como se había informado por la mañana por parte del ex comisario general de Información de la Policía Jesús de la Morena—.

El propio Díaz Pintado informó de este extremo al entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, sobre las 18.15. Un día después, el 12 por la tarde, y tras analizar el explosivo hallado en la mochila que no explotó, se llegó a la conclusión de que era Goma 2 ECO.

La mañana del 11-M 

El testigo se enteró pronto de la explosión de Atocha.

"Cuando me dijeron que había cinco muertos en las vías de la estación de la calle Téllez, pensé que podría tratarse del mismo atentado (...), luego resultó no ser así", recuerda Díaz-Pintado.

Acudieron inmediatamente a Atocha, en donde coincidió con diferentes políticos —Esperanza Aguirre, Ávarez Cascos, Gallardón, etc.—. En un momento determinado, un agente les pidió que se alejaran, que podía haber más bombas en los trenes.

Le dijimos al ministro que podría haber en torno a 130 muertos

Aunque no sabían exactamente qué había pasado, Díaz-Pintado estuvo recibiendo información casi en tiempo real, y él iba comunicándole lo que sabía a sus superiores y al ministro del Interior, Ángel Acebes.

De hecho, en la mañana del 11-M, Acebes había convocado una reunión en el Ministerio del Interior en la que estuvo presente el testigo junto a ministros y otros altos cargos. En esa reunión se planificó dónde llevar los cadáveres, se habló de la solidaridad de los ciudadanos "totalmente inesperada" y, en definitiva, de asuntos más operativos que políticos.   

"Le dijimos al ministro que podría haber en torno a 130 muertos, doce explosiones y que se desconocía el tipo de explosivo utilizado", afirma Díaz-Pintado.

Tras esto, el testigo llamó al comisario general de Información y Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro,  quien le instó a ser pacientes.

"Sí que se habló en la reunión de que ETA tenía una fijación por atentar en trenes (...), habría sido diferente si hubieran atentado en aviones, autobuses y teníamos reciente las dos maletas con explosivos de ETA", matiza el ex alto cargo policial.

ETA, primera hipótesis

Además, el testigo también ha explicado que la Guardia Civil informó de que ETA quería colocar doce artefactos en Baqueira Beret: "Pensamos, doce artefactos, doce bombas han explotado", ha razonado Díaz- Pintado.

A las 13 horas nos dijeron que era titadyne con cordón detonante

No obstante, el testigo ha recordado que no hubo llamada previa, y que ETA podía no tener capacidad estructural para hacer algo así.

En torno a las 13.00, Díaz-Pintado recibe una llamada del comisario general de Información y Seguridad Ciudadana en la que aseguraba que era "titadyne con cordón detonante", con lo que se concluía que ETA estaba detrás del atentado.

Aparece la Kangoo

Tras la reunión, el testigo fue a Ifema —donde estaba instalada la morgue—, en donde le informaron de que se había encontrado una furgoneta con detonadores en su interior y varias cintas con caracteres árabes.

Inmediatamente, esta noticia fue comunicada a Acebes, quien convocó una reunión a las 18.15 horas.

A las 17 horas, la misma fuente que había dicho que era titadyne informó de que no era así: "Me dijo que se descartaba porque no tenía nitroglicerina, y que era alguna dinamita sin identificar".

A las 18.15, Díaz-Pintado se lo dijo a Acebes.

Varias vías

Acebes dijo que se mantuviera la vía de ETA y se abriera otra

A partir de ese momento, se planteó qué vías de investigación se potenciaban y cuáles se descartaban. "El propio ministro dijo que se mantuviera la vía de ETA y se abriera otra", asegura Díaz-Pintado.

En ese momento es cuando les comunican la reivindicación en un diario inglés. "Nos dijeron que se lo apuntaban todo", asegura el ex subdirector policial.

Díaz-Pintado ha reconocido que había una amenaza integrista anterior al 11-M, pero "no se conocía nada concreto". Por este motivo, se estaban desarrollando por parte de la Jefatura Superior cuantro o cinco actuaciones, ante el temor de un atentado por la proximidad de las elecciones. "El comisario general de Información me dijo que estaba reuniendo cada dos meses a las brigadas de información españolas para hacer un estudio sobre sus investigaciones e intentando prevenir lo que no

La mochila de Vallecas

Sobre las 2 de la noche del 12 de marzo, Díaz-Pintado se fue a su casa. Tres horas después, recibió una llamada en la que se le informaba de la aparición de una mochila con explosivos que había sido desactivada.

Ese día por la tarde, antes de la manifestación masiva que se produjo en toda España, se informó de que el explosivo hallado en la mochila era Goma 2 ECO —explosivo no utilizado habitualmente por ETA—.

La tarjeta hallada en el teléfono de la mochila llevó la investigación hasta un locutorio de indios en Pinto (Madrid), que a su vez informaron de que se las habían vendido a un locutorio de la calle Tribulete en Lavapiés (Madrid).

"No me dieron ningún nombre en concreto (...), creo que no salió el nombre de Jamal Zougham", asegura Díaz-Pintado. Entonces, se procedió a la detención tanto de los indio como de las personas que regentaban el locutorio.

El 13 de marzo por la tarde recibieron una información muy importante: "Nos dijeron que en Telemadrid habían recibido una cinta reivindicativa que resultó ser auténtica", asegura.

Piso de Leganés

El 3 de abril de 2004, Díaz-Pintado recibió una llamada en la que se le informaba de que varios funcionarios de Policía estaban manteniendo un intercambio de disparos con unos individuos "con arma larga".

Aunque le pidieron la presencia de los GEO, Díaz-Pintado dijo que en menos de hora y media era imposible que estuvieran allí porque "están en Guadalajara".

Escuchaba cánticos de tipo religioso, tipo Gregorianos un tanto desencajados

  Como alternativa, el subdirector operativo solicitó a otros agentes especialistas en el manejo de arma larga. "Cuando me dijeron que los individuos estaban en un piso, lo volví a intentar con los GEO, pero me volvieron a decir que no era fácil (...), les dije que hicieran lo que pudieran", recuerda el testigo.

A continuación, Díaz-Pintado decide que lo mejor es ir a Leganés. "Me informaron de que los individuos habían dejado de disparar, que habían cerrado las persianas y que estaban profiriendo cánticos", narra el ex subdirector policial.

Al llegar a Leganés, el panorama que se encontró Díaz-Pintado "ponía los pelos de punta": "Escuchaba cánticos de tipo religioso, tipo Gregorianos un tanto desencajados (...), me informaron de que los individuos —el Tunecino y los Oulad—  habían llamado a sus familiares para despedirse, y de que querían hacer sangre a la Policía".

En un principio se barajó la opción de que hubiera cuatro o cinco individuos.

Cuando llegaron los GEO, en torno a las 19.00 horas, se cortó el gas del edificio. Se estableció un cordón para evitar que los individuos se escaparan, y se utilizó un inhibidor "para evitar que se accionara a distancia un artefacto explosivo".  

Puerta con puerta

Casualmente, el piso de al lado de los terroristas estaba ocupado por un policía. Esto fue aprovechado por los GEO para conocer la distribución del piso para intentar desalojarlos.

"Querían poner una pequeña carga de explosivos en la puerta y hacerles salir con el diálogo y con gases lacrimógenos", recuerda Díaz-Pintado.

En ese momento, el subdirector operativo de la Policía dijo rotunda y taxativamente que no podían entrar, "que no entraran bajo ningún concepto". Tras esto, el testigo pidió al jefe de los GEO que le llamara antes de actuar, en torno a las 20.59.

"Adelante, riesgo cero", dijo Díaz-Pintado, refiriéndose a que no corrieran riesgos. Entonces se produjo una pequeña explosión, un silencio de un par de minutos y se creo "una explosión tremenda, una bola de fuego que cruzó la calle y un silencio de muerte".   

A partir de ese momento se escucharon gritos solicitando ayuda.

ETA y el 11-M

Para Díaz-Pintado, "los acontecimientos han ido marcando la investigación, como los 137 metros de detonante puestos por un individuo con rasgos árabes a lo largo de la vía del AVE, que por suerte no explotaron el 2 de abril".

Oficialmente, según el subdirector de Policía ha afirmado "taxativamente" que "no había ninguna relación entre ETA y los terroristas integristas", y ha matizado que "no tiene constancia de que exista un informe que vincule ETA y 11-M".

Sigue los juicios del 11-M en el especial de 20minutos.es