Foto Tierra
Las zonas que hoy son verdes podrían haber sido moradas hace millones de años. NASA
La forma de vida más primitiva del Planeta podría haber sido morada y no verde como lo son las plantas hoy, según un genetista bacteriano de la Universidad de Maryland.

Los antiguos microbios podrían haber utilizado una molécula distinta de la clorofila para absorber la energía de los rayos del sol, una que habría dado a los organismos una tonalidad morada, informa Live Science .

La clorofila, el principal pigmento fotosintético de las plantas, absorbe la energía del Sol sobre todo en los entornos de luz azul y roja, reflejando la luz verde, de donde viene la coloración típica de las plantas.

Esto es algo que siempre ha intrigado a los científicos, porque es precisamente la zona verde del espectro visible la utilizada por el Sol para transmitir la mayor parte de su energía.

¿Por qué las clorofilas no han evolucionado hasta ser capaces de aprovechar también sin la parte media del espectro, la correspondiente al color verde?

El genetista bacteriano Shil DasSarma asegura que la respuesta se debe a que la clorofila apareció con posterioridad a otra molécula llamada retinal que ya estaba presente en la fase más temprana de la Tierra.

Esta molécula, presente hoy en la membrana de un microbio fotosintético llamado halobacteria, absorbe la luz verde y refleja la roja y la violeta, que entre ambas producen el color morado.

Guerra entre pigmentos

Al aparecer de forma tardía, los microbios que utilizaban clorofila no podían competir con los que utilizaban retinal (que tiene una estructura más simple y que se adaptaba mejor a las bajas condiciones de oxígeno que reinaban en la Tierra en aquel tiempo), por lo que tuvieron que aprender a sobrevivir utilizando las partes del espectro que quedaban libres.

Como sucedió con los neandertales y los cromañones, ambas moléculas coexistieron durante un tiempo, hasta que la clorofila demostró ser más eficiente que el retinal.

La teoría de DasSarma fue hecha pública en la reunión anual de la American Astronomical Society (AAS) y aparece detallada en al ultimo número de la revista American Scientist.

Todavía hay que comprobarla

David Des Marais, geoquímico del Centro de Investigación Ames de la NASA, asegura que la explicación es interesante pero que hay que acogerla con cautela.

Después de todo, asegura, la predilección de la clorofila por ciertas partes del espectro podría deberse a que un exceso de luz verde podría ser perjudicial para las plantas.