Las condiciones de seguridad empeoran en Irak, donde se calcula que la violencia ha obligado a 106.000 familias a abandonar su hogar desde febrero de 2006, cuando se atentó contra uno de los mayores santuarios de la comunidad chií, afirmó el miércoles el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Las dos terceras partes de esos desplazados son mujeres y niños, precisó el responsable de Operaciones del CICR, Pierre Krahenbuhl, quien sostuvo que los tres principales problemas identificados son la inseguridad, las restricciones de acceso a la atención médica y el aprovisionamiento de agua y alimentos.

Krahenbuhl declinó confirmar la cifra de cien muertos diarios a causa de la violencia sectaria en la que Irak se ha sumido, una media que ha sido mencionada por otros organismos humanitarios y Naciones Unidas, porque "no tenemos posibilidades de hacer ninguna verificación en el terreno" o de "documentar los casos".