Crisis institucional en Ecuador
La crisis institucional se vive en la calle, con opositores y partidarios del presidente Correa. EFE

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, defendió ayer que la Asamblea Constituyente que él promueve servirá para "que se respete la separación de poderes" y "un auténtico estado de derecho" en su país, por considerar que con el actual marco constitucional, "no puede salir adelante".

"Aquí lo que necesitamos es una Asamblea que presente un nuevo marco institucional, político y jurídico para sacar adelante el país", dijo Correa.

Necesitamos una Asamblea que presente un nuevo marco institucional, político y jurídico

"Con el marco que tenemos, con tribunales formados por representantes de los partidos, autoridades de control que vienen de la partidocracia, un Estado centralista que ya no da más, una Constitución de 1998 que legitimó el neoliberalismo y desmontó lo que era la planificación, el país no puede salir adelante", agregó.

En respuesta a una pregunta, sobre la aparente similitud con el proceso venezolano, Correa defendió la situación política en ese país, y dijo que no cree "que esté mal, ni mucho menos", al igual que el "liderazgo imbatible" del presidente Hugo Chávez.

Los diputados destituidos critican la "dictadura de Correa"

Por su parte, el Congreso reanudó ayer sus funciones tras un mes de estancamiento, mientras 57 diputados opositores al Gobierno, que no aceptan su destitución por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), se reunían en un hotel.

Los diputados fueron destituidos por "interferir" con el proceso de consulta popular para instaurar la Asamblea Constituyente.

Con 62 diputados presentes en la sesión, que ha sido aplazada cada semana desde hace un mes, el Parlamento se reunió y empezó a debatir sobre una agenda de trabajo que también generó discrepancias entre los congresistas.

El quórum se completó con la presencia de diputados no sancionados y algo más de una veintena de suplentes de los destituidos, que se han autodenominado el "grupo de la dignidad".

Sin espacio para intentar recuperar sus escaños, los legisladores sancionados se reunieron en un hotel de Quito, a modo de un 'Congreso paralelo', con más fuerza moral que legal.

"Salvar la democracia"

Le haremos ver al país y al mundo que en el Ecuador no hay un régimen democrático

Este grupo de diputados se ha erigido como la oposición política al Gobierno del izquierdista Rafael Correa, a quien acusan de dirigir una "dictadura".

"Estamos tratando de salvar la democracia", aseguró el socialcristiano Pascual del Cioppo, tras anunciar que los diputados sancionados emprenderán acciones para "hacerle ver al país y al mundo entero que en el Ecuador no se está viviendo en un régimen democrático".

"Se disolvió a la oposición de un solo plumazo, no hay oposición, no hay el contrapeso que debe haber en todo estado democrático; nadie puede hablar aquí en contra de un gobierno, porque definitivamente enseguida es vejado, perseguido y apaleado", afirmó el socialcristiano.