Los ayuntamientos de Órgiva y Cáñar deberán realizar un informe sobre el estado de los niños que viven en las comunas hippies de sus localidades. La Junta de Andalucía ha reclamado a los servicios sociales de la zona que redacten el documento después de la muerte este fin de semana de dos bebés.

Los fallecimientos tuvieron lugar en el asentamiento donde el pasado 17 y 18 de marzo se celebró la Fiesta del Dragón.

En el primer caso, el menor, de 18 meses, falleció en el incendio de la furgoneta en la que vivía, junto con su madre y una amiga de ésta.

El segundo bebé, de 35 días, murió el domingo cuando los padres lo trasladaban al centro de salud de Órgiva, donde ingresó cadáver. El niño falleció, según la autopsia, de un shock séptico provocado por una grave infección.