El hecho de que en poco más de cuatro meses a la pobre Cowlumbus le hayan arrancado los cuernos una vez y tenga los bajos un poco pintarrajeados, es una razón de peso para la presentación que se hará hoy.

La Cowparade tendrá su propia empresa de seguridad, se llama Eurocontrol y Accesos y tiene su oficina central en la calle Torrecedeira. Dos personas vigilarán en un coche al estilo multamóvil que no haya más mutilaciones en estos originales mamíferos de fibra de vidrio.

Según la organización, las vacas estarán expuestas este sábado y domingo en la praza de Compostela. Y en la madrugada del lunes se les dará su destino definitivo, algo que es un secreto a medias.

El director de la Cowparade, Mario Ubiaga, quiere que «la exposición llegue a todos los barrios» y adelantó que Príncipe, la Porta do Sol, Montero Ríos, Gran Vía, Colón o Policarpo Sanz tendrán su escultura, seguro.