Los inquilinos del edificio Duque de Lerma no tendrían por qué residir allí ya que el Ayuntamiento aún no les ha dado la licencia de primera ocupación, sin la cual no se puede enganchar agua, luz, gas y está prohibido habitar en su interior. Sin embargo, allí viven o trabajan 120 familias y empresas desde 1999.

El concejal de Urbanismo, José Antonio García de Coca, justificó ayer el retraso en la concesión de este permiso al retraso de la emisión de una sentencia judicial, pendiente desde 2002.

Los técnicos negaron en junio de ese año el permiso para habitar el edificio porque las dimensiones de los garajes no eran adecuadas y la urbanización del entorno tampoco se ajustaba a los planos que se presentaron para ejecutar la obra.

Entonces, la empresa constructora, Orecon, lo recurrió por la vía contencioso administrativa. «El fallo está pendiente desde el 6 de abril de 2006», apuntó García de Coca.

Esta explicación no convenció ayer en el pleno al portavoz del PSOE, Ángel Velasco, quien calificó de «impresentable» la actitud del Partido Popular a la hora de actuar con este edificio y recordó que ya hubo una sentencia anterior, de 2003, que decía que era ilegal triplicar la edificabilidad del bloque ruinoso desde la década de los setenta sin que el Ayuntamiento recibiera una compensación económica.

El caso no es único

No obstante, la situación del Duque de Lerma no es la única en Valladolid. En Villa de Prado comenzaron a llegar los primeros vecinos en septiembre de 2005 y los primeros permisos no se dieron hasta un año después. En Puente Jardín aún hay viviendas sin la correspondiente licencia por problemas con la urbanización y ejecución de las obras.

Ejemplo o vergüenza

Mientras que el PP calificó la intervención sobre el Duque de Lerma como «un buen ejemplo para resolver una ruina», el PSOE ve la intervención como una «vergüenza» dado el número de irregularidades que acumula su reconstrucción después de 20 años de abandono.