El catedrático de Filosofía de la Naturaleza de la Universidad de Sevilla Juan Arana ha asegurado este jueves en Santander que la universidad ofrece el "marco adecuado" para que la filosofía recupere su papel en la Historia porque "sólo ella puede auspiciar el inmenso trabajo de diálogo interdisciplinar" que, en su opinión, es "necesario" en la actualidad.

No obstante, Arana asegurado que para que se produzca este resurgir filosófico "debe haber una interacción continua" entre la universidad y la filosofía, al tiempo que ha denunciado, en este sentido, el "descalabro" general de la universidad en todo el mundo.

Pero ha alertado de que "lo que puede acabar con la filosofía es la dejadez, desgana y falta de compromiso de los filósofos actuales y esto es lo que temo que puede ocurrir de aquí a no demasiado tiempo", en contraposición a los errores o malas prácticas de los ministros de Educación o de Hacienda.

Durante su ponencia '¿Tiene futuro la Filosofía en la Universidad?', impartida en el ciclo de conferencias 'Conocimiento y valores' que se celebra en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Arana también ha reivindicado que el filósofo, hoy por hoy, "debe ser un apóstol de la interdisciplinariedad".

Pero, a este respecto, ha lamentado la ruptura entre ciencia y filosofía que elaboró el filósofo prusiano Emmanuel Kant, cuya teoría de la razón teórica "no cumplió en modo alguno" los cometidos que le dio Kant, que propuso un mapa "erróneo" del conocimiento racional, consagrando la separación formal entre ciencia y filosofía, tal y como ha explicado Arana, que también es catedrático de número en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

Con respecto a este mapa kantiano, ha criticado que una parte "muy sustancial de los filósofos actuales acepta la ruptura del saber en varias partes" y lo "único" que varía en esta posición "es la línea de puntos por los que se realiza el corte, lo que implica que la sabiduría muera".

Asimismo, ha lamentado que "se ha erosionado la idea misma de la filosofía" y ha afirmado que "querer seguir siendo filósofo después de dar por superada la unidad del saber es absurdo". No obstante, ha añadido que "las causas perdidas son las únicas que deben ser defendidas incondicionalmente".

Relación "muy estrecha" y "conflictiva" entre filosofía y universidad

En su intervención, Arana también ha hecho hincapié en la relación "muy estrecha" que han tenido la filosofía y la universidad a lo largo de la Historia, pero ha recordado que también "han sido cambiantes e incluso conflictivas", por lo que, a su juicio, la situación de ruptura actual "no es una excepción".

"En su convivencia, los conflictos han sido frecuentes y en más de una ocasión se han producido rupturas que un día tal vez se conviertan en definitivas, ha avisado, al tiempo que ha insistido en que "es relativamente sencillo señalar la raíz de la afinidad" entre universidad y filosofía.

Esto se debe, ha explicado, a que la universidad es una "consecuencia natural" de la indagación filosófica "porque esta —en referencia a la filosofía— rara vez se efectúa en solitario, florece en la ciudad y no en el desierto". Por ello, está "convencido" de que el origen de la Universidad está en el núcleo de la Escuela de Atenas.

"es bueno que los filósofos seamos pobres"

Arana también ha apuntado que, "aunque no convenga decirlo demasiado alto, es bueno que los filósofos seamos pobres", porque, según ha comentado, los filósofos "necesitamos que nos quiten tentaciones de delante, y el dinero o la fama son tentaciones letales para un filósofo".

"Todo éxito es prematuro, especialmente para los músicos y los filósofos. Lo que el filósofo debe pedir al político es que 'Apártate porque me tapas el sol'", ha apuntado. Y es que, ha añadido, "el poder es algo que malbarata el poder de un pensador hasta convertirlo en un mal filósofo, como le pasó a Heidegger".

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