Una gran exposición hace justicia al fin a Horst P. Horst, el fotógrafo de la elegancia y el estilo

  • Una espléndida antología en el Museo Victoria & Alberto de Londres reivindica la obra de 60 años del gran maestro para quien la moda era un "signo de los tiempos".
  • El fotógrafo (1906-1989), nacido en Alemania y nacionalizado estadounidense, influyó en Dalí, Chanel, Mapplethorpe, Warhol, Ritts, Madonna, Hollywood...
  • Además de sus espectaculares fotos para 'Vogue' —firmó 90 portadas—, la muestra revela trabajos poco conocidos como desnudos masculinos e imágenes de viajes.
Una de las más famosas fotos de Horst P. Horst: su imagen de promoción de 1939 para el corsé Mainbocher
Una de las más famosas fotos de Horst P. Horst: su imagen de promoción de 1939 para el corsé Mainbocher
© Condé Nast / Horst Estate

Cuando las fotos de Horst P. Horst (1906-1989) llegaban a manos de la mítica y caprichosa Diana Vreeland, gran gurú de la moda y editora de Vogue, la Divina V permanecía "intoxicada durante horas", según confesaba ella misma, una mujer dura y nada amiga de complacencias. Lo que hacía Horst, como prefería abreviar su nombre y por todos era conocido, tenía algo de alquimia y un aroma que emanaba de la copia: era la elegancia en estado puro.

Frecuente e injustamente olvidado porque se dedicó, sobre todo, a la moda, Horst ha influido en la imagen del siglo XX y ha proyectado una manera de entender la elegancia que va más allá de la belleza formal o el simple glamour. "La moda es el signo de los tiempos. La elegancia es... algo más. Nunca pensé en la moda como forma de vida, pero la elegancia sí lo es: he vivido con ella", solía decir, incapaz él mismo de verbalizar el misterio seductor de sus mejores imágenes, cada una de las cuales tardaba días en preparar en el estudio.

Pinacoteca de referencia

La improcedente relegación de este artista capital cuya huella es detectable en Dalí, Chanel, Mapplethorpe, Warhol, Ritts, Madonna o la estética fascinante de las mejores películas de la edad dorada de Hollywood quedará enmendada por la gran exposición Horst: Photogrpaher of Style (Horst: fotógrafo del estilo), que organizará entre el 6 de septiembre y el 4 de enero de 2015 el Museo Victoria & Alberto de Londres, una pinacoteca pública que está empeñada en convertirse en referente —rompieron records y cambiaron la norma con David Bowie is...— y quitarle galones a otros espacios artísticos de solera de la capital inglesa.

En la antología, que probablemente vuelva a reventar las taquillas —las entradas cuestan 9 libras esterlinas, unos 11 euros, y ya se pueden comprar en línea—, serán exhibidas 250 fotografías que abarcan seis décadas de carrera, modelos de ropa (entre ellos el corsé Mainchober que Horst retrató en 1939 en una de sus imágenes más duraderas), fragmentos de películas, objetos del artista y reproducciones de las cubiertas de Vogue que firmó a partir de 1932 [en esta cuenta de Pinterest están recopiladas buena parte de ellas].

Homosexual, tolerablemente excéntrico y exquisito

Tan bien parecido como podría imaginarse por la imagen que proyectan sus fotos —este retrato al óleo de Christian Bérard lo muestra en 1933, lánguido y reflexivo, y en esta imagen de Cecil Beaton aparece como un galán de serie negra de Hollywood en 1948—, Horst era homosexual, excéntrico solamente en un grado tolerable y exquisito hasta la médula. "Me gusta hacer fotos porque me gusta la vida y me gusta retratar a personas porque amo a la raza humana", confesó en alguna de sus escasas entrevistas.

Ese humanismo estaba tamizado, sin embargo, por dos corrientes galvánicas, las que daban a su obra un carácter incomparable y único. Por un lado, era un vanguardista: basta ver Lisa with Harp (Lisa con arpa, 1939), donde la primera top model de la historia, Lisa Fonsagrives, posa desnuda y meditante tras el cordaje del instrumento, o la cubierta de Vogue de 1940 donde la misma modelo forma con su cuerpo las letras de la cabecera de la revista, para entender cómo Horst se servía de las vanguardias artísticas, sobre todo del onirismo surrealista, para hacer que sus fotos de moda hiciesen un guiño artístico al espectador sin perder el fondo de inmediatez comercial del género.

Colaboración con Dalí

Durante sus años en París, a donde había llegado a finales de los años veinte con la pretensión de estudiar arquitectura con Le Corbusier, Horst había recibido la tutela del exnoble ruso George Hoyningen-Huene, uno de los grandes pioneros de la fotografía de moda. De su mano comenzó a frecuentar los ambientes heterodoxos y bohemios del arte más radical y trabó amistad, entre otros, con Salvador Dalí, para quien hizo las fotos del vestuario de la pieza de ballet Bacchanale (1939), de Leonid Massine. También firmó en esta etapa sus obras más opacas, como Electric Beauty (Belleza eléctrica, 1939).

El segundo rasgo personal en las fotos de Horst es el leve aire de trastorno que destilan pese a la perfección formal. "Mis mejores fotos siempre son un poco locas, tienen algo que no cuadra: un cenicero sucio, algo...", decía Horst quitando importancia al toque de delicado delirio que manchaba las imágenes para quitarles academicismo, pero de un modo leve, con una distinción suprema, como los retratos de estudio en los que incluía en el cuadro el desorden que rodeaba a la modelo.

Estrellas de cine y fotos de viajes

La exposición también incluirá una selección de los retratos de estrellas del cine que el entonces cotizado y admirado artista hizo entre los años treinta y cuarenta, entre ellos los de Rita Hayworth, Bette Davis, Vivien Leigh, Noël Coward, Ginger Rogers, Marlene Dietrich y Joan Crawford, y las mucho menos conocidas fotos de sus viajes a Israel, Siria, Italia, Marruecos e Irán, entonces Persia, donde retrató con la misma intensidad que manejaba en el estudio las ruinas de Persépolis.

También son una sorpresa las texturas y collages de formas naturales, con detalles de macrofotografía de flores, minerales, conchas marinas y alas de mariposas y los desnudos masculinos que retrató en los años cincuenta para una exposición en París, usando iluminación muy dramática para acentuar la musculatura y belleza de los cuerpos.

Abierto al color

Siempre abierto a la experimentación de nuevas fronteras, Horst asumió la universalización de la fotografía en color con naturalidad. Algunas de sus fotos para Vogue tuvieron una influencia directa en el estilo que desarrollaría, por ejemplo, Irving Penn.

Para el director del Victoria & Alberto, Martin Roth, Horst fue "uno de los más grandes fotógrafos de moda y sociedad" del siglo XX, del que ha dejado "imágenes famosas y evocadoras". Horst: Photogrpaher of Style, añade, "alumbrará todos los aspectos de la larga y distinguida carrera" y demostrará que el legado del fotógrafo "influye en el trabajo de artistas y diseñadores" contemporáneos.

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