El proyecto de nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Ceuta prevé normativamente la implantación de un campo de golf, aunque no establece ubicación definida; incentivar la implantación de un uso hotelero en el entorno de la Cala del Desnarigado, en el Monte Hacho, vinculándolo a una instalación de tipo balneario y promover "usos dotacionales públicos y privados y hoteleros vinculados con la Naturaleza".

Estas actuaciones suponen las tres medidas concretas que contempla este nuevo PGOU para "contribuir a reforzar el incipiente despegue turístico de los últimos años" en la ciudad autónoma.

El documento, a cuyo contenido íntegro ha tenido acceso Europa Press y que será sometido a la consideración del Pleno el jueves por la consejera de Fomento del Gobierno local, Susana Román (PP), para su aprobación inicial, se propone "planificar el presente pensando en el futuro, línea argumental fundamental de la corriente de ideas sobre las que se basa el concepto de sostenibilidad en sus diferentes campos de aplicación".

El proyecto, que durante el verano quedará sometida a exposición pública y alegaciones en busca del mayor grado de consenso posible, parte de la convicción de que es necesario "posibilitar la optimización de la utilización del escaso suelo de la ciudad". Para ello, se tiende hacia "un equilibrio entre suelo urbanizado y no urbanizable que permita mantener la dicotomía campo-ciudad considerándose necesario el mantenimiento y la clara diferenciación de ambas realidades, lo que, en el caso de Ceuta, significa una clara postura frente al riesgo de hipertrofia del suelo urbanizado y la consiguiente merma irreversible que ello supondría para las posibilidades de lograr una ciudad diversificada".

Esa máxima se traduce en tres "líneas de acción" fundamentales. La primera persigue "resolver las necesidades de suelo para usos dotacionales y residenciales en el perímetro del suelo urbanizado en la actualidad" en una apuesta por el crecimiento "centrípeto" frente a la habitual expansión "centrífuga" de las ciudades.

De forma "complementaria", se buscará la "compactación y recualificación de la ciudad existente". Ello supondrá elevar de menos de 35 a 50 la densidad promedio de viviendas por hectárea, algo que se cree que se pueden conseguir a través de varias "operaciones de regeneración de la trama urbana existente" que permitirán "el aprovechamiento de zonas hasta hoy degradadas o inutilizables por la complicada orografía".

En tercer lugar, la apuesta del plan es la de asegurar un suelo no urbanizable "en el que quede garantizada al máximo la salvaguarda del Monte Hacho y García Aldave" de forma "compatible" con "su puesta en valor para uso y disfrute por la ciudadanía". A tal efecto, se propone que un 78 por ciento del suelo no urbanizable, diez puntos más que en el PGOU de 1992 tenga "algún tipo de protección", ya sea por el propio planeamiento "o por estar incluido en los dominios públicos hidráulico y marítimo-terrestre".

El plan contempla la construcción a corto, medio y largo plazo de más de 6.000 viviendas y propone destinar un total de 16,19 hectáreas para actividades económicas a partir de la convicción de que el adecuado desarrollo de una ciudad de tamaño medio como Ceuta "consiste en una adecuada localización de las actividades económicas, entendiendo éstas en un sentido más amplio, no considerando únicamente el tradicional uso industrial, sino incluyendo todas aquellas actividades relacionadas con la economía".

Para calcular el número de empleos que podrán albergar las nuevas actividades a implantar en suelos calificados con dicho uso, se ha fijado una superficie media equivalente a un puesto de trabajo por cada 30 metros cuadrados de superficie. Aplicando el ratio anterior a la superficie edificable de actividades económicas en el plan se presupone que las actuaciones de transformación urbanística en suelo urbano y urbanizable programado "podrán albergar un total aproximado de 5.397 nuevos empleos".

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