Uno de los autobuses afectados por los atentados del 7-J en Londres (Efe).
Uno de los autobuses afectados por los atentados del 7-J en Londres (Efe). Efe

El juez Timothy Workman ordenó el sábado prisión preventiva para las tres primeras personas acusadas por los atentados perpetrados contra la red de transporte de Londres el 7 de julio de 2005 (7-J), que causaron 56 muertos, incluidos los cuatro terroristas suicidas.

Los imputados permanecerán bajo custodia policial hasta el 20 de abril, día en el que tendrá lugar una audiencia preliminar en el juzgado penal de Old Bailey.

Los tres hombres, que comparecieron ante el magistrado, están acusados de conspirar, entre el 1 de noviembre de 2004 y el 29 de junio de 2005, junto con los autores de la masacre. Además de los 56 muertos, las explosiones provocaron unos 700 heridos.

Los Servicios Secretos Británicos y la Policía detuvieron a los presuntos terroristas el pasado 22 de marzo. Mohammed Shakil, de 30 años; Waheed Ali, conocido también como Shipon Ullah, de 23, y Sadeer Saleem, de 26, procedían de Leeds, la ciudad del norte de Inglaterra en la que residían tres de los responsables de la matanza.

Shakil y Ali fueron arrestados en el aeropuerto de Manchester (norte de Inglaterra) cuando se disponían a embarcar en un avión con destino a Pakistán, mientras que Saleem fue detenido en un domicilio de Leeds.

En concreto, la Fiscalía del Estado británico acusa a los tres individuos de conspirar "de forma ilegal y maliciosa, participando en labores de reconocimiento y planificación previas [a los atentados del 7-J]" para causar "explosiones en el sistema de transporte de Londres y/o en atracciones turísticas de Londres".

Los presuntos terroristas están acusados de participar en labores de reconocimiento y planificación

La prensa británica asegura que los objetivos turísticos eran tales como el Big Ben (la famosa torre del Parlamento británico) y el palacio de Buckingham, residencia oficial de la reina Isabel II.

Durante la vista, los acusados se limitaron a confirmar sus nombres y fechas de nacimiento, en tanto que un único imputado, Sadeer Saleem, solicitó la libertad bajo fianza, pero el juez denegó la petición.

El pasado jueves, el subcomisario Peter Clarke, jefe de la brigada antiterrorista de Scotland Yard, explicó que los cargos se presentaron contra los tres individuos tras "veintiún meses de intensas investigaciones".

Desde los ataques, la Policía ha recabado más de 15.000 declaraciones y ha seguido unas 19.000 pistas en busca de supuestos colaboradores de los suicidas, precisó Clarke.

El subcomisario no quiso divulgar detalles sobre las pesquisas, que definió como "un rompecabezas de miles de piezas", pero recalcó que es "muy probable" que se produzcan más arrestos en el futuro.

La matanza de Londres fue perpetrada por británicos (tres de origen paquistaní y uno de procedencia jamaicana), que atentaron en la mañana del 7 julio de 2005 contra tres convoyes del Metro de la capital y un autobús urbano.

Un informe oficial auspiciado por el Gobierno del Reino Unido concluyó el año pasado que los instigadores de la matanza seguían libres y que, seguramente, había conexiones con la red terrorista Al Qaeda, que llegó a reivindicar los ataques en Internet.