Viktor Yanukóvich
El primer ministro ucraniano, Viktor Yanukóvich, durante la rueda de prensa que ofreció en Kiev, Ucrania, el jueves 5 de abril. EFE/Dmitriy Khrupov
El primer ministro de Ucrania, Víctor Yanukóvich, aseguró el viernes que el presidente, Víctor Yúschenko, no puede destituirle, al tiempo que descartó una solución de fuerza para la actual crisis política.

"Yúschenko no puede echarme. Según la Constitución, el Gobierno sólo puede ser destituido por una decisión de la Rada Suprema (Parlamento)", señala Yanukóvich en una entrevista con el diario ruso "Izvestia".

Yanukóvich, jefe del Gobierno desde agosto del pasado año, insistió en que el decreto presidencial de Yúschenko en el que se dictaminaba la disolución el Parlamento y la convocatoria de elecciones anticipadas para el 27 de mayo no tiene ningún valor.

El primer ministro pidió ayer mediación internacional "para no permitir una escalada del conflicto"

"Es hora de que regresemos al marco constitucional", dijo Yanukóvich, que se rebeló el lunes contra el decreto de Yúschenko, al que acusa de intentar "usurpar" el poder para imponer un régimen presidencialista.

Yanukóvich mantiene que el Ejecutivo y la Rada ignorarán el decreto y continuarán su gestión hasta que el Tribunal Constitucional (TC) emita su fallo sobre la legalidad del polémico decreto de Yúschenko.

No a la violencia

Por otra parte, el líder pro-ruso calificó de "irreal" una "variante violenta" como solución a la actual crisis y subrayó la importancia de mantener la "estabilidad en la sociedad".

"Se suceden los mítines por todo el país. Nadie impide a la gente expresar su opinión. En ninguno de los actos de protesta se permiten actos destructivos", apuntó.

Yanukóvich salía así al paso de las declaraciones de Yúschenko en las que hacía un paralelismo con la Rusia de 1993, cuando el entonces presidente, Borís Yeltsin, ordenó el bombardeo de la Casa Blanca, sede del Legislativo ruso.

El primer ministro pidió ayer mediación internacional "para no permitir una escalada del conflicto, impedir que degenere en un enfrentamiento civil, evitar un solución de fuerza y devolver la situación a un campo jurídico constructivo".

Durante la Revolución Naranja, como se conoce el movimiento de protesta contra el fraude electoral de fines de 2004, que catapultó a Yúschenko al poder, la crisis política se resolvió con la activa mediación de Lituania, Polonia, la Unión Europea y también Rusia, a pesar de que el Kremlin apoyaba entonces a Yanukóvich.

Yúschenko habla de delito

Yúschenko, que en esta ocasión se opone a la intromisión en los asuntos internos de Ucrania, advirtió a Yanukóvich que ignorar el decreto de disolución de la Rada y convocatoria de elecciones es un "delito".

La actual crisis entre el presidente y la Rada estalló el pasado 23 de marzo cuando once diputados de la oposición se pasaron al bando de la coalición mayoritaria -integrada por el partido Regiones de Ucrania, de Yanukóvich, socialistas y comunistas-, transfuguismo calificado por Yúschenko como "anticonstitucional".

Si la coalición mayoritaria en la Rada hubiera alcanzado los 300 diputados -actualmente cuenta con 262- podría haber reformado la Constitución, vetado cualquier decisión de Yúschenko y arrebatado nuevas cuotas de poder al presidente.