Los representantes de la Junta de Personal del Hospital de Bellvitge han advertido este miércoles que debido a los recortes en el centro y al cierre de 203 camas previsto para el verano no pueden dar un servicio adecuado a los pacientes y "se puede cometer un error" en cualquier momento.

Trabajadores, sindicatos, usuarios y vecinos se han vuelto a manifestar este miércoles ante el centro para denunciar los recortes que sufre el hospital, de tercer nivel y con una población de referencia de 2 millones de habitantes, mientras una decena de pacientes continúan "atrincherados" en sus habitaciones y se niegan a trasladarse a otras plantas para impedir el cierre de las camas que ocupan.

La dirección ha cerrado la décima planta aprovechando que el único paciente estaba en quirófanoUno de estos pacientes atrincherados era Dani Sierra, de 18 años, quien estaba ingresado en Traumatología desde hace más de dos semanas, tras sufrir un accidente de tráfico, y la dirección del centro quería trasladarlo a otra habitación para cerrar la planta durante el verano pero él se oponía. Este miércoles, aprovechando que el joven estaba en quirófano, el hospital ha cerrado la décima planta, según han informado fuentes sindicales.

El paciente se había negado al traslado, había denunciado coacciones que la dirección niega y había manifestado su voluntad de permanecer en su habitación hasta recibir el alta. El presidente de la Junta de Personal del Hospital de Bellvitge, Ramón Montoya (SATSE), ha denunciado que, "coincidiendo con la intervención quirúrgica del paciente y aprovechando que la planta estaba vacía, dos vigilantes de seguridad han acompañado a responsables de la dirección para hacer efectivo el cierre".

La dirección pretende cerrar 203 camas durante
este verano
En el año 2000 el centro tenía 900 camas y actualmente tiene 625, de las cuales la dirección pretende cerrar 203 durante este verano, según ha recordado Montoya, quien ha dicho que "la presión ciudadana ha evitado el cierre de plantas y actualmente sólo se han cerrado 48 de las camas previstas", pero ha advertido que "la dirección mantiene su calendario".

Las medidas que quiere llevar a cabo este verano la dirección del centro prevén, entre otras cosas, el cierre de una de las 3 Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) del centro, que quedará con 24 camas de críticos para los 2 millones de habitantes de referencia.

"Es evidente que así no podemos prestar servicio", ha dicho Montoya, que ha lamentado que "actualmente haya camas bloqueadas y en Urgencias 34 pacientes estén esperando una cama libre para poder ingresar, dos de los cuales esperan desde el día 20 de julio".

Urgencias saturadas

La portavoz del sindicato Metges de Catalunya, Teresa Fuentelsanz, ha asegurado que "en las condiciones en que se está trabajando, con las Urgencias saturadas y con la falta de medios, un médico, en cualquier momento, puede cometer un error".

"Los pacientes están en los pasillos en unas condiciones que no son las adecuadas para unas personas que están enfermas, cuando podrían estar en una cama de planta", ha relatado Montoya.

La presión ciudadana ha evitado el cierre de plantas y actualmente sólo se han cerrado 48 de las camas previstasEl presidente de la Junta de Personal ha rechazado las acusaciones de la dirección, que asegura que los sindicatos intentan influir en los pacientes, y ha dicho que "nosotros no jugamos con su sufrimiento, con las esperas para ser intervenidos ni con las condiciones en las que están" y ha invitado a los representantes políticos a "visitar cualquier día a cualquier hora el servicio de Urgencias para que vean en directo la situación que viven los pacientes".

La portavoz de Metges de Catalunya ha pedido directamente al presidente de la Generalitat, Artur Mas, que dote al centro sanitario de los recursos económicos necesarios para poder prestar servicio a la población.

1.500 pacientes caen de la lista de espera

"La pregunta está sobre la mesa, ahora esperamos una respuesta por parte del Govern para decidir las medidas que tomaremos a partir de ahora", ha dicho Teresa Fuentelsanz, que ha descartado una huelga de los facultativos porque "tal y como está la situación nuestra responsabilidad hace imposible tomar esa medida".

Fuentelsanz ha denunciado que "en el último mes han 'desaparecido' de las listas de espera de Bellvitge 1.500 pacientes, que se han derivado a hospitales con ánimo de lucro, como el General de Cataluña o el Sagrat Cor", y ha pedido que "los recursos que se destinan a estos centros se destinen a Bellvitge".

Montoya ha recordado que en los últimos 4 años el Hospital de Bellvitge ha visto cómo su presupuesto se reducía en 50 millones de euros, "que es el presupuesto que tiene, por ejemplo, el Hospital de Viladecans, es decir, que es como si hubieran cerrado un hospital comarcal".

La protesta cuenta con el apoyo de la alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat, Núria Marín (PSC). "El Hospital de Bellvitge es seguramente hoy el mejor ejemplo que se puede poner de lucha y de defensa de la sanidad pública", ha dicho en los pasillos del Parlament, desde donde ha expresado su apoyo "a los pacientes que se aferran a sus camas para que no cierren las plantas y a los profesionales que a pesar de la difícil situación que viven no reducen la calidad de su trabajo".

"Si en este país nos sentíamos orgullosos de algo era de la educación y la sanidad; y de lo que más vergüenza sienten los ciudadanos actualmente es de cómo con la excusa de la crisis se está desmantelando y privatizando el estado del bienestar", ha declarado la alcaldesa.

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