Nada más nacer el hijo de los Príncipes recibirá el título de Infante o Infanta de España. Así se establece en el apartado primero del artículo tercero del Real Decreto 1368/1987 sobre Régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes, publicado en el Boletín Oficial del Estado del 12 de noviembre de 1987.

"Los hijos del Rey que no tengan la condición de Príncipe o Princesa de Asturias y los hijos de este Príncipe o Princesa serán Infantes de España y recibirán el tratamiento de Alteza Real", dice este precepto.

El primogénito de don Felipe y doña Letizia mantendrá, pues, esa condición mientras sus padres sean Príncipes de Asturias.

Una vez se conviertan en Reyes la situación cambiará y heredará un título, el de XXXVI Príncipe o Princesa de Asturias, que va unido a la condición de heredero de la Corona española.

Pero con la actual redacción de la Constitución, en su artículo 57 -Título II, de la Corona-, ello sólo se producirá en el caso de que el primer hijo de don Felipe y doña Letizia sea varón o, si es mujer, hasta que haya descendencia masculina.

Con la actual Constitución será heredera si es hija única o si sólo tienen más niñas
También ocurrirá así, si es hija única. En el supuesto de que sólo nacieran hijas, la mayor sería la heredera.

Y ello porque el citado artículo establece que "la sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".

Posible reforma constitucional

Un precepto constitucional éste que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero se ha comprometido a cambiar en la presente Legislatura, por lo que supone de discriminación hacia la mujer.

Se desconocen todavía los términos concretos de esta importante reforma constitucional, si incluirá alguna referencia a su carácter retroactivo o alguna medida excepcional. En cualquier caso, deberá ser aprobada en referéndum, consulta que podría coincidir con los comicios legislativos previstos inicialmente para 2007.

El Consejo de Estado, a instancias del Gobierno, estudia actualmente las reformas en la Constitución impulsadas por el Ejecutivo.

La sucesión en otras coronas europeas

En cuanto a excepciones constitucionales, en Noruega, por ejemplo, se cambió la Constitución y, desde entonces, en el orden sucesorio "tiene precedencia la línea más próxima sobre la más remota y la de más edad sobre la de menos.

Para los nacidos antes del año 1990 (como es el caso del heredero, el Príncipe Haakon) -y ahí radica la excepción- se mantendrá, sin embargo, la precedencia del varón sobre la mujer".

En el resto de Europa, monarquías como la sueca, la belga o la de los Países Bajos acabaron hace ya años con esa discriminación.

En Japón y en el Reino Unido también se estudian cambios.

La sucesión en la Historia de España

La prevalencia del hombre sobre la mujer se remonta al siglo XIII cuando se estableció que la mujer sólo podría reinar en el caso de no haber varones
La prevalencia del hombre sobre la mujer en la sucesión a la Corona de España responde a una tradición que se remonta al siglo XIII, a Alfonso X el Sabio, a Las Partidas en las que se establecía que la mujer sólo podía reinar en el caso de no haber varones.

Esta norma fue derogada en 1713 por Felipe V, primer Rey de la Casa de Borbón en España, monarca que, siguiendo el modelo francés, promulgó la Ley Sálica, que excluía del trono a las mujeres.

En 1789, con Carlos IV, se vuelve a la tradición de Las Partidas, haciéndose efectiva La Pragmática con Fernando VII y su heredera, Isabel II. En 1837, con ella en el trono, la Constitución regula que la sucesión "será según el orden regular de primogenitura y representación, prefiriendo siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la hembra, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".

Esta redacción se mantuvo literal a la hora de regular la sucesión de Alfonso XII en la Constitución de 1876, última de la Monarquía española hasta la actual de 1978, que conservó el mismo criterio.

El primer hijo de los Príncipes de Asturias modificará el orden de prelación en la línea sucesoria, y ocupará el segundo lugar tras su padre, puesto que era hasta ahora de la Infanta Elena.