Simon Manley, embajador británico en Madrid
El embajador británico en Madrid, Simon Manley, a su llegada a la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. EFE

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha trasladado este viernes al embajador británico en Madrid, Simon Manley, la "más enérgica protesta" y el "malestar" de España por la manera en que el Reino Unido ha gestionado el "pretendido incidente" con un buque de la Armada española en Gibraltar.

Así se lo ha trasladado el director general de Política Exterior, Ignacio Ybáñez, al embajador británico, al que España ha convocado después de que el Foreign Office convocara el jueves al embajador de España en Londres, Federico Trillo, en protesta por la supuesta incursión de un buque español en "aguas internacionales fuera de Gibraltar". Exteriores recalca que la convocatoria de embajadores es un acto "muy serio que debe reservarse para situaciones de especial gravedad".

El embajador español en Londres, Federico Trillo, fue convocado este jueves por la diplomacia británica  Añade que lo que el Reino Unido califica como incidente "no es sino la actuación rutinaria de un buque de la Armada española en aguas españolas", dentro de un exquisito respeto tanto del Derecho interno español como del Derecho internacional. Por tanto, el Gobierno afirma que este incidente supone "una injerencia inaceptable" del Reino Unido en la "actividad rutinaria" de la Armada española en "aguas españolas".

Manley ha permanecido media hora reunido en el Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Exteriores, con Ybáñez, encargado de trasladarle el "malestar" de España por la reacción que tuvo ayer el Reino Unido. A la salida, el embajador británico se ha limitado a afirmar que la posición del Reino Unido respecto a Gibraltar "es muy clara".

En su protesta, el Foreign Office alegó que la Armada española intentó "redirigir a dos embarcaciones comerciales que iban y venían del puerto de Gibraltar afirmando erróneamente que se encontraban en aguas españolas".

La explicación del Gobierno español es que los hechos tuvieron lugar el pasado 16 de julio a las seis de la madrugada en aguas españolas, cuando el patrullero de la Armada Tagomago requirió la salida de cinco buques parados, ninguno de ellos de pabellón británico, en aguas territoriales españolas. Exteriores subraya que las aguas "comprendidas a levante del Peñón hasta las doce millas" son españolas, según el Derecho Internacional.

Los cinco buques estaban, añade Exteriores, "vulnerando el paso inocente" en el espacio comprendido entre las siete y las nueve millas "de la cara de levante del Peñón y al sur del paralelo de la verja", es decir, que los buques, según el Ejecutivo, estaban en aguas territoriales españolas. Gibraltar considera que tiene jurisdicción sobre tres millas náuticas alrededor del Peñón, mientras que España sostiene que las aguas que lo rodean no son de soberanía británica, solo las del puerto de la colonia, como se estipuló en el Tratado de Utrecht de 1713.

En este sentido, el Ministerio advierte de que el Gobierno se mantendrá siempre firme en la defensa de la posición española en el contencioso de Gibraltar, que permanece "inalterada" desde la aprobación del Tratado de Utrecht, y, por tanto, no reconoce al Reino Unido otros derechos relacionados con los espacios marítimos del Peñón.

El Ministerio recalca que las "reiteradas" convocatorias al embajador de España por "supuestos incidentes" que entre países amigos y aliados deberían ser tratados de forma diferente, establecen una dinámica diplomática "inadecuada".

Esta es la quinta vez que Trillo es convocado por la sede del Foreign Office desde que asumió su puesto en mayo de 2012, todas ellas relacionadas con Gibraltar "Este tipo de escaladas no ayudan a crear el necesario clima de entendimiento", recalca el Ministerio, que añade que tampoco ayudan las acusaciones británicas "inaceptables" y "rigurosamente falsas" de que España actúa de forma provocadora y contraria al Derecho Internacional.