La Policía Nacional ha logrado la desarticulación de un grupo criminal organizado que se estaba dedicando de forma habitual a asaltar viviendas de personas de avanzada edad, empleando, en ocasiones, engaño, fuerza, o en caso necesario la violencia física, según han informado fuentes policiales.

Los hechos se remontan al mes de diciembre del año pasado, cuando se tuvo conocimiento de un robo con violencia ocurrido en la ciudad de Cartagena, donde los asaltantes llegaron a maniatar a la moradora jubilada, y le sustrajeron gran cantidad de joyas y 13.000 euros en efectivo.

Los investigadores constataron la existencia de un grupo organizado con sede en Cartagena y ramificaciones en la ciudad de Murcia, que se dedicaba a esa actividad delictiva.

Los agentes de la Brigada de Policía Judicial pudieron comprobar que el cabecilla era un vendedor de cupones con residencia en La Manga del Mar Menor, que se encargaba de elegir a los posibles objetivos, proporcionando las informaciones precisas al resto de integrantes del grupo que llevaban a cabo la consumación del delito.

Concretamente este individuo, una vez finalizada su jornada laboral como cuponero, se desplazaba con su vehículo por los pueblos de la Región de Murcia, alcanzando incluso a otras pedanías limítrofes de Albacete y Alicante, donde realizaba vigilancias de los domicilios habitados por personas de avanzada de edad.

Una vez elegidas sus víctimas, se reunía con el resto de la banda a la que entregaba la información para en días posteriores perpetrar el robo.

Los delincuentes utilizaban preferentemente dos 'modus operandi' para lograr acceder al interior de los domicilios de sus víctimas.

Uno de ellos era el engaño de los pájaros, que consistía en llamar a la puerta de las casas elegidas, y con la excusa de recuperar un ave de su propiedad, se introducían en la vivienda, y mientras uno de los individuos entretenía a la moradora, el otro le sustraía todas las joyas y dinero que encontrara en el interior.

Otro era el engaño era hacerse pasar por operarios y, una vez le facilitaban el acceso a la casa, llegaban incluso a provocar pequeñas inundaciones en el cuarto de baño, para aumentar el tiempo de estancia en el interior y de esta forma poder sustraer más objetos de la vivienda.

Finalmente, si cualquiera de estas técnicas no funcionaban no dudaban en emplear la violencia contra las víctimas, para conseguir sus objetivos.

Joyero murcia

Una vez se hacían con el botín, se trasladaban a la ciudad de Murcia donde les esperaba un joyero que se ocupaba de adquirir las joyas que rápidamente fundía y de esta forma evitaban su reconocimiento en caso de una intervención policial.

Los agentes policiales pudieron comprobar que estas personas habían realizado vigilancias en pueblos tan dispares como Rocamora, La Matanza, Callosa de Segura y Albatera de la provincia de Alicante; Isso de Hellín y Pozo Cañada de Albacete; Abanilla, Aguilas, Mazarrón, Librilla, El Esparragal, Santomera, Archena y Mula de Murcia.

Con todo ello los agentes acreditaron la participación de los detenidos en ocho delitos de robo con fuerza, robo con violencia, hurto y receptación en las poblaciones de Callosa de Segura, Esparragal, Isso de Hellín y Balsicas, siendo acusados además de asociación ilícita.

Todos los detenidos fueron puestos a disposición de los Juzgado de Guardia de Cartagena, San Javier y Murcia, que decretaron el ingreso en prisión del cabecilla y la libertad con cargos del resto de integrantes del grupo.

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