Por segundo año consecutivo la ceremonia de los premios Laureus tuvo lugar en Barcelona, aunque en una ubicación diferente ya que en la anterior edición fue en el Forum y ayer se cebró en Palau Sant Jordi, recinto mucho más amplio aunque poco preparado para una jornada tan lluviosa como fuera la del lunes

Pero ni el mal tiempo ni el frío borró la sonrisa de muchos de los asistentes como Laura sánchez, vestida por Versace que acudió junto a su marido Aitor Ocio. También asistió Verónica Blume, que aseguró que “me encanta el deporte aunque no practico” o Nieves Álvarez, con un impresionante vestido azul.

Pero por encima de todos los personajes destacó la pequeña Eva Longoria. Llegó luciendo su mejor de las sonrisas y al oír corear su nombre por la prensa española se acercó a atenderla. Confesó que “es la primera vez que estoy en barcelona pero me ha encantado”. Si que reconoció que “lo peor ha sido esta lluvia”. De su próxima boda, prevista para julio con el baloncestista Tony Parker, poco quiso decir, tan sólo que “los preparativos están yendo bien”.

Fue la única estrella de hollywood que se acercó ha hablar con los periodistas de sociedad. Tanto Cuba Gooding jr como Morgan Freeman se limitaron a sonreír a las cámaras y poco más.


Muy desapercibido intentó pasar Joaquín Cortés ya que este año no iba tan bien acompañado. Al ser preguntado al respecto hizo oídos sordos y entró rápidamente en el recinto donde tendría lugar la gala.

El rey Juan Carlos y el Príncipe Alberto de Mónaco no quisieron perderse la fiesta. Lo curioso fue ver como los organizadores ignoraron el protocolo a la entrada ya que cuando llegó don Juan carlos, que siempre ha de ser el último por protocolo, continuó desfilando mucha gente por la alfombra roja.